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Peso de la embarazada: Causa de aborto

Laura Gil Aliaga
Laura Gil Aliaga
Especialista en Reproducción Asistida
Actualizado: 10/07/2010

Causa aborto espotáneo el excesivo peso de la embarazada

La obesidad ha sido identificada como un factor de riesgo de aborto espontáneo, aunque el mecanismo no está del todo claro.
El propósito de este estudio es comprender mejor el efecto de la obesidad sobre el éxito del embarazo mediante el análisis de estudios citogenéticos de abortos involuntarios en mujeres con índice de masa corporal (IMC) normal y elevado.

Se realizó un estudio retrospectivo con mujeres de menos de 40 años de edad por registro demográfico, índice de masa corporal, cariotipo de restos abortivos y síndrome de ovario poliquístico, las cuales abortaron en el primer trimestre del embarazo, entre los años 1999 y 2008.

Para el análisis estadístico se utilizó la t-Student y la chi-cuadrado (X&sup2) considerando la p<0,05 como significativa. Se incluyeron 204 muestras de abortos de mujeres de una media de edad de 34,5 años, siendo la tasa total de aneuploidías del 59%.
Las mujeres que poseían un IMC superior a 25 presentaron un incremento significativo de abortos euploides frente a aquellas que poseían menor IMC (p=0,04) a pesar de que la media de edad era similar.

Inna V. Landres, Amin A. Milki, and Ruth B. Lathi

Department of Obstetrics and Gynecology, Stanford Hospital and Clinics, Stanford, CA, USA

Introducción

La obesidad ha sido identificada como un factor de riesgo para muchas complicaciones del embarazo incluyendo la diabetes gestacional, la preeclampsia, la pérdida del embarazo y la muerte fetal precoz. Un meta-análisis reciente ha concluido que las pacientes que tienen un índice de masa corporal (IMC) superior a 25 (sobrepeso y obeso) poseen un riesgo significativamente mayor de aborto involuntario del embarazo, sin importar la forma de obtener el embarazo (bien de forma natural, bien mediante técnicas de reproducción asistida).

Tanto en la población general, como en la población infértil, las aneuploidías son la causa más comúnmente identificable de aborto involuntario. La no disyunción meiótica aumenta con la edad materna, contribuyendo al aumento de la aneuploidía fetal y de esa forma, al aborto involuntario en mujeres de edad avanzada.

Aunque la mayoría de los abortos involuntarios son debidos a aneuploidías fetales, la obesidad es un factor asociado a un incremento en la frecuencia de los mismos, incluso en pacientes con donación de ovocitos, lo que sugiere que esta elevada tasa de aborto no se debe a las anormalidades cromosómicas de los ovocitos.

Se ha observado también un riesgo incrementado, independientemente de la edad, en mujeres con síndrome de ovario poliquístico (SOP), de la misma forma que las que poseen una resistencia a la insulina (IR). Sin embargo, los cariotipos de restos abortivos en este tipo de mujeres no han sido estudiados y por ello, no se tienen ningún dato al respecto, es decir, son desconocidos.

El defecto sistémico y las causas uterinas propias de un aborto involuntario podrían conllevar a una pérdida del embrión anidado de una forma natural en mujeres con un IMC elevado. Si los factores se identifican y se comprueba que son independientes de los abortos con embriones euploides, estos serían dianas perfectas para poder reducir los abortos involuntarios.

La obesidad materna tiene varios efectos conocidos en la función endometrial, como es la proliferación endometrial en exceso, pudiendo llegar a hiperplasiarlo, hecho que podría modificarse en mujeres en edad reproductiva.

Objetivo

En este estudio, la finalidad es tratar de mejorar la asociación entre el IMC de las pacientes y la tasa de aborto involuntario mediante el análisis de los cariotipos de los restos abortivos. La hipótesis que se plantea en este estudio es que las alteraciones endocrinas asociadas con la obesidad conducen a una pérdida excesiva de embriones euploides, en lugar de aumentar la aneuploidía en dichos embriones.

Materiales y métodos

La población de estudio estaba constituida por mujeres tratadas de un centro de endocrinología y fertilidad, las cuales habían sufrido al menos un aborto durante el primer trimestre del embarazo, entre los años 1999 y 2008. El aborto retenido se confirmó mediante ecografía transvaginal y por ecografía en el momento del raspado-aspiración. A estas pacientes se les ofreció la posibilidad de hacer el análisis-cariotipo de estos restos abortivos. El raspado-aspiración se sucedió bajo ecografía de ultrasonido abdominal. Las vellosidades coriales se separaron de la decidua materna de forma estándar.

El análisis de los cariotipos de los restos abortivos fue llevado a cabo por el laboratorio de la universidad, mediante el cultivo de tejido celular y las bandas de giemsa, metodología que se mantuvo constante durante los 10 años que duró el estudio.

Se generó una base de datos con los cariotipos de 325 abortos del primer trimestre de embarazo desde 1999 hasta 2008, con información detallada sobre la edad materna, edad gestacional, paridad y el método de concepción, si es que fue necesario utilizar técnicas de reproducción asistida. En cuanto a las historias clínicas de las pacientes, se recogieron datos como el IMC (en el momento del raspado-aspiración del aborto retenido), el posible diagnóstico de SOP, datos sobre la TSH, el análisis de resistencia a la insulina y sobre la medicación a la que se sometía la paciente si es que la hubiese.

Los criterios de exclusión de las pacientes eran poseer una edad igual o superior a 40 años, diabéticas o historial de uso prolongado de esteroides. El hecho de descartar a pacientes con edad superior a 40 años era por descartar, o al menos disminuir, la posibilidad de aborto por aneuploidía a consecuencia de la edad materna.
Otro criterio de exclusión fueron las pacientes gestantes a partir de donación de óvulos o incluso que se hubiesen sometido a un diagnóstico genético preimplantacional, pacientes de las que no se hubiesen obtenido los restos abortivos suficientes para poder realizar un cariotipo adecuado, embarazos ectópicos y por supuesto interrupciones voluntarias del embarazo.

Se incluyeron finalmente un total de 204 casos de aborto.
Las pacientes debían presentar al menos dos de las siguientes características además de descartar otras patologías:
Anovulación crónica.
– Oligo-ovulación.
– Hiperandrogenismo.
– Ovarios poliquísticos en ecografía.

Para la clasificación del IMC, se utilizó la utilizada por la OMS (Organización Mundial de la Salud):
– Saludable: IMC < 25
-- Sobrepeso: IMC > 25
– Obeso: IMC > 30

Las abortadoras de repetición se definieron como aquellas que tuvieron tres o más abortos involuntarios de embarazo clínico.

Estadística

El análisis estadístico se realizó mediante el Statistical Package for the Social Sciences version 15. Se utilizó la t-Student y la la chi-cuadrado (X&sup2) considerando la p<0,05 como significativa.

Resultados

La edad media de las pacientes fue de 34,4 + 3,6 años. El IMC era de 23,6 (rango entre 17 y 55) con un 25,5% de las pacientes consideradas con sobrepeso u obesas cuando el IMC es igual o superior a 25.

Se generó una comparativa en base a los abortos que se habían producido en mujeres que poseían un índice de masa corporal por debajo de 25 y uno igual a 25 o superior, no encontrándose diferencia en cuanto a la media de edad, el nivel de la TSH, la historia obstétrica previa y el tipo de técnica de reproducción asistida usada para conseguir el embarazo. Sin embargo, la mujeres con un IMC 25 sí tenían un mayor diagnóstico de Síndrome de Ovario Poliquístico (SOP).

Se analizó a las pacientes con resistencia a la insulina para esta patología, y de las 23 que dieron positivo para este test, 22 estaban medicándose cuando se produjo el aborto. En este grupo de pacientes, la incidencia de aneuploidías en los abortos fue del 56,5% frente al 54,6% que no poseían resistencia a la insulina, por tanto, no había diferencias entre un grupo y otro.

Las mujeres con edad materna avanzada (>35 años) que tuvieron abortos, obtuvieron una mayor tasa de anormalidades cromosómicas abortivas que en la que eran más jóvenes de 35 años. (67,6% frente a 49,5% de cariotipos anormales respectivamente).

Por otra parte, las mujeres obesas fueron más propensas a sufrir un aborto de embriones cromosómicamente normales, frente a aquellas con un IMC normal (52,9% frente a 36,6% respectivamente).

El 59% de los abortos estudiados presentaban cariotipos anormales. La trisomía autosómica, la del cromosoma 16, fue la más observada en los cariotipos analizados. La del cromosoma 22 también fue bastante habitual. No hubo diferencias en cuanto al sexo embrionario.

Discusión

Se ha encontrado que hay un mayor número de cariotipos de restos abortivos normales en mujeres con sobrepeso u obesidad (IMC ≥ 25) y esto arroja que es totalmente independiente el índice de masa corporal de la paciente con respecto a las aneuploidías embrionarias. A pesar de estos resultados, son necesarios más estudios para averiguar el impacto del sobrepeso y la obesidad en el estilo de vida, la resistencia a la insulina y el síndrome de ovario poliquístico.

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