Revista y comunidad líder de fertilidad.

Embarazo con riesgos a partir de los 35 años

Neus Ferrando Gilabert
Neus Ferrando Gilabert
Especialista en Reproducción Asistida
Actualizado: 23/01/2012

En nuestra sociedad actual es muy habitual que la mujer espere hasta cerca e incluso más allá de los 30 años para plantearse la maternidad. En la mayor parte de los casos los motivos son profesionales y económicos, esperan a tener cierta estabilidad laboral y solvencia para acometer este nuevo reto. También puede deberse a la tardanza en formalizar una relación dentro de la cual ambos se sientan preparados y con ilusión por dar este importante paso.

A pesar de los problemas que tanto la concepción como el embarazo puede suponer a determinadas edades, los padres en estas circunstancias también manifiestan disfrutar de determinadas ventajas conferidas por su relativa “madurez”. Su talante es más sosegado, la experiencia les hace afrontar su paternidad con un mayor realismo y paciencia y quizá incluso les permite una mayor dedicación puesto que sus carreras profesionales son más estables y maduras. Una paternidad muy diferente seguramente a la que hubieran ejercido con 20 años.

Cuando una pareja decide intentar un embarazo a partir de una determinada edad como pueden ser los 35 es aconsejable que lo consulte previamente con un profesional. Éste seguramente le aconseje la toma de vitaminas prenatales como puede ser el ácido fólico y se cerciore de que no haya ninguna circunstancia que pueda tener una repercusión negativa sobre la madre o el futuro bebé (afecciones existentes, probabilidades de complicaciones genéticas, etc).

En general, los riesgos asociados a un embarazo tardío están relacionados en primer lugar con problemas de fertilidad (la edad puede complicar considerablemente la consecución del embarazo) y también con el desarrollo del embarazo en sí: en general se incrementa el riesgo de anomalías genéticas, de embarazo múltiple, abortos, preclampsia, complicaciones durante el parto e incluso problemas de salud comunes como pueden ser diabetes gestacional, tensión arterial alta inducida por el embarazo, etc.

Se necesitan vitaminal prenatales y mayores cuidados para evitar los riesgos propios de un embarazo tardío.

Aborto espontáneo

Las mujeres de más de 35 años tienen un mayor riesgo de aborto que las mujeres gestantes de menor edad. De hecho las probabilidades de aborto se duplican para una mujer de 40 años con respecto a una de 20 a 30. En Dinamarca se hizo un estudio al respecto y los resultados avalan estos datos. El grupo de mujeres entre 20 y 24 años tiene una tasa de aborto espontáneo del 9% frente a un 25% entre 35 y 39 años. A partir de los 42 años la tasa se incrementa hasta un 50%. De este estudio también es extrajeron datos sobre embarazos ectópicos, siendo el riesgo superior en caso de mujeres mayores de 35 años.

Los abortos tienen lugar en general en el primer trimestre de gestación. En la mayor parte de los casos el aborto tiene origen en anomalías genéticas de modo que la mayor incidencia de anomalías cromosómicas en gestantes añosas incrementa el riesgo de abortos.

Tal como advertíamos antes, los embarazos en mujeres por encima de los 35, aún pudiendo ser del todo normales y conseguir sin incidencia alguna un niño sano, suelen estas asociados a más complicaciones. Además de la hipertensión y diabetes gestacional que comentábamos, son frecuentes lo problemas relacionados con la placenta.

En la Universidad de California se realizó un estudio con gestantes en su primer embarazo con edad superior a 40 años. En los resultados se puso de manifiesto que existía un riesgo de placenta previa superior hasta en ocho veces en estas pacientes con respecto a las de 20-30 años.

Este estudio también mostró como las complicaciones inmediatas al nacimiento de tipo hemorragias o asfixia eran más frecuentes en mujeres de más de 40 años. Si bien es cierto, el índice de mortalidad no aumentó y la mayor parte de ellos ser recuperaron con éxito. Otra serie de estudios demuestran también que estas mujeres corren mayor riesgo de tener un parto con un niño de bajo peso o prematuro. Esto implica niños con peso inferior a 2.5 kg o nacidos antes de cumplidas las 37 semanas de gestación.

En definitiva y a pesar de todo lo dicho, un bebé en una edad tardía es en la mayoría de los casos un bebé saludable y un embarazo normal. Además de consultar con los especialistas e informarse acerca de los riesgos y cuidados, cabe también la opción de velar por nuestro bienestar. Gestos sencillos y que pueden ayudarnos sería una dieta sana y equilibrada, correctos cuidados prenatales, una buena preparación emocional y muchísima ilusión.

Este es uno de los principales riesgos de un embarazo tardío, cuando la madre tiene más de 35 años.

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