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El embarazo

Cristina Mestre Ferrer
Cristina Mestre Ferrer
Especialista en Reproducción Humana Asistida
Actualizado: 4/05/2012

El embarazo es un proceso mediante el cual se crea y desarrolla un embrión en el útero de la mujer.

La gestación comienza con la implantación, una vez el óvulo y el espermatozoide se han unido en las trompas de Falopio el embrión baja desde las trompas hasta el útero. Entre los días 5 y 7 el embrión se encuentra en estado de blastocisto y es en este momento cuando se implanta, se introduce en el endometrio y se quedará en esta zona creciendo hasta que llegue el momento del nacimiento, aproximadamente a las 40 semanas de la fecundación.

Durante este tiempo, tanto física como emocionalmente, la mujer experimenta muchos cambios que antes no había vivido. Como se sabe, los pechos se agrandan progresivamente desde el primer mes, ya que cuando nazca el bebé éste tendrá que alimentarse de la leche que produce la madre en sus senos. Además se ablanda el cuello del útero, se crea el cordón umbilical, la placenta, y todo lo necesario en el interior del vientre de la mujer, para darse las condiciones necesarias de gestación.

Os recomendamos que veáis este espectacular reportaje sobre las fases del embarazo.

Como decíamos, es lógico que con todo el cambio hormonal que se sufre, también se experimenten desajustes emocionales. Quizás mayor sensibilidad y preocupaciones. A eso hay que sumarle las molestias típicas como las náuseas y el hinchazón, no solo de la barriga, sino también de pies, piernas y cuerpo en general, especialmente en los últimos meses, cuando más avanzado está el proceso y más pesa el bebé.

Es importante también mantener una dieta equilibrada y rica en nutrientes, ya que se empieza a comer por dos, porque el embrión se alimenta directamente a través de las comidas de la madre. Atención también al ejercicio físico. Hay que limitarse las posturas y esfuerzos. En este artículo trataremos de especificar todas estas cuestiones en sus respectivos apartados.

El embarazo mes a mes. Desarrollo del feto

Un embarazo es un proceso relativamente largo en el cual la mujer y el feto experimentan cambios importantes a lo largo de la evolución de dicho proceso. No solo los cambios físicos que a simplemente podemos observar en las embarazadas, sino que además el estado anímico, las emociones y percepciones, así como otros síntomas no visibles, también afectan a la mujer embarazada y al futuro bebé.

En las primeras semanas el bebé empieza a desarrollar el gusto y a realizar la deglución, proceso que más adelante le permitirá tragar y hacer la digestión por si solo, una vez haya nacido. Este proceso se puede prolongar durante los dos primeros meses, aproximadamente unas 10 semanas.

Más tarde el feto desarrollará, cerca del tercer mes, el proceso respiratorio. Empezará a realizar los movimientos necesarios para la inhalación de oxigeno y la expulsión del dióxido de carbono, aunque no será hasta que vea la luz definitivamente cuando lo haga de forma autómata.

A las 24 semanas es cuando aprenderá a succionar. Esto es de vital importancia puesto que lo necesitará saber una vez nazca para poderse alimentar durante los primeros meses, incluso años, de su vida. Sin la succión sería difícil extraer la leche materna, aunque hoy en día existen métodos para hacerlo de manera artificial y el bebé sustituye el pecho de la madre por la tetilla del biberón. Eso ya será una decisión personal de cada mujer, o en su caso de los consejos del doctor o doctora que le atienda en su salud post-parto.

Será durante el séptimo mes cuando el bebé empiece a distinguir los sonidos. Un momento realmente emotivo, puesto que será capaz de distinguir a su propia madre del resto de voces y de empezar a recibir estímulos que formarán parte de su vida diaria una vez nacido. Voces de familiares, música, la televisión, etc. Cualquier sonido estimulará en esta etapa al futuro hijo.

Ya casi es capaz de percibir cualquier sensación, y llegada la semana 28 lo será también con la luz. Para consultar de manera más breve y esquemática todos estos pasos en la evolucíon del feto, puedes hacerlo en el artículo “Desarrollo del feto”.

Embarazo mes a mes

Ecografías del feto

La ecografía es una técnica de diagnóstico por imagen basada en la emisión de ultrasonidos por una sonda. Los ultrasonidos penetran en la piel (para facilitar ese proceso se utiliza un gel aquoso) y permiten llegar a la visión del feto, que sale reflejada en el ecógrafo.

Esta es una de las pruebas más importantes durante el embarazo y a la que hay que someterse periódicamente para asegurarse de que todo está correctamente y que el feto sigue su evolución normal. Con más detalle podéis consultar estos datos en el artículo “Ecografía fetal“.

Existen dos modos de realizar las ecografías, por lo que las distinguimos en 2 tipos distintos; la ecografía transvaginal y la ecografía abdominal. La primera se realiza durante el primer trimestre de gestación y aunque resulta más molesta para la mujer, también permite conseguir imágenes de más detalle que la abdominal. La segunda se realiza durante los últimos trimestres del embarazo y puesto que es más difícil conseguir buenas imágenes, normalmente se aconseja acudir a la consulta con la vejiga llena, para mayor nitidez en los resultados de la ecografía.

Gracias a estas pruebas se puede saber el sexo del bebé antes de que nazca, la posición en la que se encuentra el feto, la cantidad de líquido amniótico, la evaluación de la placenta, examinar las anomalías morfológicas, etc.

Ecografías fetales

Emociones durante el embarazo

Durante el embarazo son muchos los cambios que se experimentan, especialmente en las mujeres debido al desorden hormonal que sufren y al que no están acostumbradas. Entre otros sentimientos si estás embarazada te puede variar la autoestima, el deseo sexual, la energía, o simplemente sentir miedo por no saber como afrontar la nueva vida que te espera una vez nazca el bebé.

Los primeros síntomas aparecen en el primer trimestre de embarazo con cambios frecuentes de humor. Posiblemente llegues incluso a cuestionarte si realmente quieres ser madre, y luego pases a un momento de felicidad plena por estar embarazada. Esto es algo mucho más común de lo que se cree por lo que no debes asustarte cuando esos pensamientos te invadan.

En el segundo trimestre ya eres más consciente de la situación, puedes sentir la presencia de tu hijo y estás más tranquila. Ahora lo único que te importa es el bienestar de tu futuro hijo. Esto puede llevarte a un estado de preocupación en exceso que te lleve a tener ansiedad. Será difícil trata de evitar esa situación.

A partir de ahora tu cuerpo está hinchado y tu barriga es grande, así que es fácil que ya no te sientas sexy o atractiva. No lo hagas, puede que el embarazo saque tu lado más femenino. Intenta mantener bien alta tu autoestima, es importante para encontrar la estabilidad dentro del desajuste hormonal que estás sufriendo. Consulta en detalle todos estos síntomas en el artículo “Emociones durante el embarazo“.

Respecto al futuro papá, es lógico que sientas miedos. Ser padre es un hecho que cambia la vida y por tanto es muy comprensible que te preocupe y que sientas cierta incertidumbre por el hecho de no saber si estarás a la altura de las nuevas circunstancias. Hay que intentar mantener la confianza en uno mismo y prepararse psicológicamente. Además hay que apoyar a la mujer, puesto que sus emociones se multiplican en relación a las del papá. Juntos será mucho más fácil encontrar un equilibrio. Puedes consultar las “Emociones del futuro padre” en este artículo.

Sentimientos en el embarazo

Síntomas del embarazo: aliviar las náuseas

Las náuseas durante el primer periodo de embarazo son bastante frecuentes, por lo que existen recomendaciones naturales para aliviarlas, sin tener que recurrir a los fármacos, ya que durante la gestación es más importante que nunca controlar la medicación y evitarla siempre que sea posible. Consulta la información en el artículo “Aliviar las náuseas en el embarazo“.

Aunque las náuseas sean uno de los síntomas más conocidos y comunes entre las embarazadas, también los hay de otro tipo, puedes ver el artículo “Síntomas en el embarazo“. Estos otros síntomas tienen que ver con los cambios físicos y emocionales que sufre el cuerpo de la mujer.

Respecto a los físicos, es obvio que tu cuerpo aumenta considerablemente de peso, especialmente en los últimos meses. Esto hace que te sientas hinchada, que se te cargue la espalda, que pierdas movilidad y agilidad. Dejarás de poder hacer ciertos gestos, como por ejemplo, el hecho de agacharte a recoger cualquier cosa. A todas estas molestias te irás acostumbrando. Debes estar relajada y descansar a menudo, sin hacer grandes esfuerzos.

En cuanto a la inestabilidad emocional, ésta es debida a los cambios hormonales que estás sufriendo. Intenta controlarte emocionalmente, pero no sufras si no lo consigues. Piensa que es algo común a todas las mujeres embarazadas y por tanto no debes sentirte mal por ello.

A lo largo de 9 meses da tiempo para todo, así que los síntomas irán variando según el mes en que te encuentres, según tu dieta, tu actividad física, el peso que estés cogiendo, etc. Muchos factores influyen en esta evolución, así que no siempre podrás tener un control absoluto sobre tu estado, a pesar de ello, te aconsejamos que leas los artículos nombrados anteriormente e intentes seguir las pautas adecuadas para llevar tu embarazo de la mejor manera posible, haciéndolo tan agradable como se pueda.

Vómitos durante el embarazo

Dieta durante el embarazo

Durante el embarazo es importante alimentarse bien; una dieta variada y equilibrada proporcionará al ser que se está formando todos los nutrientes esenciales para crecer. Especialmente aconsejables son la leche y la mayoría de productos lácteos, como el kefir, al igual que los vegetales. Consulta con más detalle en el artículo “Dieta durante el embarazo“.

Por supuesto también se aconseja una dieta rica en vitaminas y calcio. Importante el calcio para una buena formación del esqueleto del bebé. También existen estudios que aseguran que el consumo de pescado durante el embarazo afecta beneficiosamente a la posterior inteligencia del recién nacido.

Los alimentos menos deseados en este estado son los fritos y aquellos ricos en grasas. Como en la mayoría de las situaciones en las que se recomienda una alimentación saludable.

Alimentación durante el embarazo

Relaciones de pareja durante el embarazo

El deseo sexual varía tanto en hombres como en mujeres durante el embarazo, pero además de este factor hay que tener en cuenta el momento de gestación en el que se encuentra y ante todo utilizar el sentido común. Para una información más concreta también se puede consultar el siguiente artículo: “Relaciones de pareja en el embarazo“.

Existen muchos mítos sobre el porque no se debe mantener relaciones durante el embarazo, y en la mayoría de casos son todos falsos. Lo cierto es que las relaciones sexuales no dañan en ningún caso al bebé ni a la madre, por lo que, a menos de que su médico se lo especifique, puede practicar el sexo sin ningún problema. El bebé estará protegido por el abdomen de la madre y por el líquido de la matriz, que le sirve de amortiguador para cualquier posible golpe.

Los casos concretos en los que se suele desaconsejar las relaciones de pareja por especialistas, son aquellos en los que la mujer padece alguna complicación del tipo: antecedentes o riesgo de aborto espontáneo, antecedentes de parto prematuro o riesgo de éste, sangrado, pérdida de líquido amniótico, placenta baja que cubre el cuello del útero, o con cuello de útero incompetente. Tampoco se recomienda tener una práctica activa de este tipo de relaciones en los casos en que existe algún tipo de infección de transmisión sexual.

El deseo sexual es causado por los cambios hormonales, por lo que éste también cambia. Depende de cada caso el apetito sexual puede variar. Hay mujeres a las que el embarazo les produce más ganas de mantener relaciones con su pareja, mientras que existen mujeres a las que les sucede justo lo contrario. Aunque lo más normal es que a lo largo del proceso de gestación esas ganas vayan variando, pudiendo pasar de un extremo al otro con facilidad. Esto no deja de ser normal, así que si se siente identificada no se preocupe, seguro que no es la única a la que le está pasando.

Practicar sexo en el embarazo

Ejercicio físico durante el embarazo

Durante el embarazo se recomienda el ejercicio físico, pero teniendo muy en cuenta el mometo de gestación en el que se encuentre la mujer. Como es lógico cuanto más avanzado esté el embarazo más suaves y controlados deben ser los ejercicios que realice la futura mamá. Esta información detallada la puedes encontrar en el artículo: “Embarazo y ejercicio físico“.

Se recomienda que los ejercicios sean aeróbicos y de intensidad moderada, evitando competiciones o intensidades muy elevadas o que impliquen cambios bruscos. El tiempo hasta el que se debería prolongar el ejercicio son los 15 minutos. A partir de ese tiempo puede que tu temperatura corporal esté aumentando más de lo debido o que te falte demasiado oxigeno.

En el caso de la natación, el ciclismo o caminar, se puede prolongar entre 20 y 40 minutos, siempre que se siga una intensidad suave o media. Estos tres son los ejercicios más recomendados durante la gestación. No se recomiendan deportes que requieran de amplitud de movimiento, por ejemplo el saque en tenis o bádminton.

La relajación, la flexibilidad y la fortaleza muscular son las cualidades que más se deberían de trabajar, especialmente en los últimos meses de embarazo, ya que serán de gran ayuda en el momento del parto y facilitarán mucho la situación.

Lo mejor es buscar un entrenador personal u otra figura profesional y capaz de asesorarnos y llevar un seguimiento individualizado de nuestro caso, porque como podemos ver existen infinidad de consejos y advertencias, que además pueden variar dependiendo del caso en particular.

Ejercicio Físico y Embarazo

Cáncer y fertilidad

El cáncer, y más concretamente, los tratamientos para éste, pueden intervenir en el ciclo natural de ovulación, por lo que producen temporal, o en otros casos, permanentemente, la infertilidad. Esta preocupación por mujeres que han sufrido esta enfermedad y quieren ser madres ha hecho que se desarrollen técnicas como la congelación de óvulos o de parte del tejido ovárico. Más información en el artículo “Cáncer y fertilidad”.

Existen varias técnicas y procedimientos para conseguir que una mujer, a pesar del cáncer, pueda ser madre en un futuro. La extracción y congelación de óvulos es una de ellas, la extracción y congelación de parte del tejido ovárico es otra. La primera de ellas se lleva a cabo antes de que la mujer se someta al tratamiento contra el cáncer (quimio o radioterapia), para posteriormente someterse a la técnica de reproducción asistida, fecundación in vitro. La segunda de ellas se trata de extraer ese tejido antes del tratamiento y congelarlo para posteriormente reimplantarlo.

Estas técnicas son para prevenir antes de que los tratamientos del cáncer, como son la quimioterapia o la radioterapia, acaben por interferir en el ciclo ovárico y produciendo la infertilidad, ya sea temporal o permanentemente. Aunque evidentemente este proceso debe de ser consultado a su médico antes de dar cualquier paso.

Los estudios acerca de este tipo de técnicas se llevaron a cabo debido al alarmante aumento de casos de cáncer en mujeres muy jóvenes, que no se han planteado una maternidad, o bien en mujeres de edad más avanzada que por diversos motivos han postergado la maternidad.

Fumar durante el embarazo

Irritabilidad, temblores y alteraciones del sueño. Estos son los síntomas más comunes en los bebés que, durante su etapa de gestación han estado expuestos a la nicotina, a causa de la adicción de su madre al tabaco. También pueden darse deficiencias conductuales, un menor coeficiente de inteligencia y trastorno de deficiencia de atención e hiperactividad.

Estos datos son conclusiones extraídas de un estudio que se llevó a cabo con 33 bebés recién nacidos de madres fumadoras, de la mano del Dr. Óscar García-Algar, del Servicio de Pediatría del Hospital del Mar de Barcelona. Al nacer el bebé rompe los lazos con el cordón umbilical de su madre, por lo que deja de estar expuesto a la nicotina que ésta consumía. Este síndrome de abstinencia empieza a manifestarse entre las 24 y las 48 horas después del parto. Aunque los efectos pueden ser los mismos en aquellos casos en los que el bebé recibe la nicotina a través de la lactancia.

Según el Dr. Juan Antonio Riesco, coordinador del Área de Tabaquismo de SEPAR (Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica), el 80% de los casos de muerte súbita del lactante son a causa del tabaquismo pasivo.

Además el hábito de fumar de la embarazada se asocia también a partos prematuros, a la mala inserción de la placenta, al embarazo ectópico, al desprendimiento placentario, a la hemorragia vaginal o al aborto.

El tabaco y el embarazo

Sangrado en el embarazo

Son múltiples las causas por las que se puede producir un sangrado durante el embarazo, y aunque la sangre suele ser muy alarmante no siempre debe ser motivo de preocupación, por lo que conviene estar informada de las posibilidades de sangrado que existen. Hay estudios que aseguran que una de cada cinco mujeres suele sangrar en el primer trimestre de su embarazo sin que suponga un problema ni para la madre ni para el feto.

En las primeras doce semanas de embarazo el riesgo de aborto es más alto, pero esto no quiere decir que una pérdida de sangre signifique eso. Estos pequeños sangrados al inicio del proceso de gestación se pueden dar por diversas causas, como por ejemplo un cambio hormonal, una infección, o al mantener relaciones sexuales. Pero en ningún caso tiene porque ser únicamente prueba o síntoma de aborto.

En caso de que el sangrado sea en grandes cantidades o demasiado frecuente, entonces si puede llegar a ser preocupante, por lo que despertar la alarma y consultar a su especialista sería lo más adecuado en estas situaciones. En cualquier caso, sea una pequeña mancha o un gran sangrado, consulta siempre a tu médico, ya que serán los expertos los que podrán informarte de la causa exacta que te ha hecho sangrar y de los problemas que puedes tener, o no.

Como decíamos el sangrado es muy común durante aproximadamente la primera mitad del embarazo, y solo el 3% de las mujeres que tienen pérdidas acaban siendo casos de aborto, por lo que no debe alarmarte si te encuentras en esta situación. Es un porcentaje muy bajo, y cada día la comunidad científica trabaja para llegar a reducirlo lo máximo posible.

Tener sangrados durante el embarazo

Toxoplasmosis en el embarazo

Provocada por un parásito llamado Toxoplasma gondii. Aunque la toxoplasmosis es una de las infecciones del ser humano más frecuentes en el mundo, en la mayoría de los casos pasa desapercibida. Los síntomas de esta infección son muy parecidos a los de la gripe y se manifiestan una vez en la vida. A pesar de ello, el parásito sigue dentro del cuerpo, aunque al estar innactivo nos pase por alto. El problema vendrá, si es que llega, en el momento en que algo no funcione correctamente en nuestro sistema inmunológico y vuelva a activarse esta infección.

Cuando una mujer ha desarrollado inmunidad a la infección entre 6 y 9 meses antes de quedar embarazada, es muy raro que exista peligro de que transmita la infección a su bebé. En cambio cuando una mujer embarazada contrae la enfermedad por primera vez, existe un 40% de probabilidades de que transmita la infección al feto.

De todos modos la gravedad de la enfermedad dependerá siempre de la situación en particular del historial médico de la madre, si ha sufrido anteriormente esta infección, o no, y de la evolución del bebé, es decir, lo avanzado que esté el embarazo. En cualquier caso, durante la gestación se realizan varias pruebas de sangre para tener bajo control la situación y detectar la toxoplasmosis en caso de padecerla.

En los bebés afectados se manifiesta a los meses o años más tarde después de haber nacido. Entre el 80% y el 90% desarrollan infecciones oculares significativas, aunque también se puede plasmar en otro tipo de disfunciones.

La enfermedad es considerada una zoonosis, lo que significa que se transmite habitualmente desde los animales a los seres humanos a través de diferentes vías de contagio, especialmente a través de especies felinas y muy comunmente a través de los gatos, ya que además los consideramos como animales domésticos.

En las mujeres embarazadas las medidas para prevenir esta enfermedad son de especial importancia y consisten en normas generales de higiene para evitar la transmisión por alimentos o agua contaminada. Se deben lavar las manos cada vez que se tocan los alimentos y evitar tocarse ojos, boca y nariz con las manos sucias. Lavar siempre las frutas y las verduras y no consumir carne cruda o poco cocinada. Evitar el contacto con gatos y con la tierra donde puedan haber restos de heces de este u otros animales infectados.

Toxoplasmosis durante el embarazo

Riesgos laborales durante el embarazo

Lamentablemente sigue siendo muy elevado el porcentaje de mujeres embarazadas que sufren estrés, se ven obligadas a levantar cargas pesadas o a estar mucho tiempo de pie en sus puestos de trabajo mientras están gestando. Estamos hablando de alrededor de un 60% de mujeres embarazadas y lactantes. Puedes consultar esta información en el artículo “Riesgos laborales y embarazo“.

Hay condiciones laborales a las que nadie debería de estar expuesto pero que, además, suponen todavía mayor riesgo en el caso de las mujeres embarazadas. Por ejemplo, nadie debería levantar un peso mayor al aconsejado por los profesionales de la salud, pero en caso de las embarazadas este peso es todavía menor al de cualquier otra persona que no está en estado ni tiene ningún problema de salud. Esto significa que hay que tener una especial atención a las condiciones de trabajo a las que se ven expuestas las futuras mamás.

Existen dos leyes en nuestro país que se encargan de regular este tipo de situaciones. Se trata de la Ley 31/1995 y la Ley Orgánica 3/2007. Al parecer en España no se aplica con exactitud la normativas y en la Encuesta Nacional de Condiciones de Trabajo, no existe ninguna referencia sobre los riesgos a los que se ven expuestas, o se pueden exponer las mujeres embarazadas en sus trabajos.

Riesgos laborales durante el embarazo

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