En busca del donante de semen u óvulos de mi hijo y sus hermanos

Por (embrióloga).
Actualizado el 20/03/2010

DONACIÓN DE ÓVULOS O SEMEN: EXPERIENCIAS DE LOS PADRES EN BUSCA DEL DONANTE DE SU HIJO Y DE SUS HERMANOS DE DONANTE

El objetivo de este estudio no es otro sino el de investigar las experiencias que han tenido algunos padres que han buscado a los hermanos de donante de sus hijos (es decir, a los niños que se han concebido a partir de los mismos gametos que los que ellos tienen) y al propio donante. Para ello se hizo rellenar un cuestionario on line a 791 padres reclutados mediante el registro de Hermanos de Donante; un registro internacional establecido en los Estados Unidos que facilita el contacto entre las familias que comparten el mismo donante.

La recogida de datos se basó en las motivaciones que tenían los padres para buscar a los “hermanos” de sus hijos o al donante, el resultado de esta búsqueda y la experiencia de esos hijos al encontrarse con su donante.

T. Freeman 1,3, V. Jadva 1 , W. Kramer 2 and S. Golombok 1.

1 Centre for Family Research, Faculty of Social and Political Sciences, University of Cambridge, Free School Lane, Cambridge CB2 3RF, UK.
2 Donor Sibling Registry, PO Box 1571, Nederland CO 80466, USA.
3 Correspondence address. Centre for Family Research, Faculty of Social and Political Sciences, University of Cambridge, Free School Lane, Cambridge CB2 3RF, UK.

INTRODUCCIÓN
Hasta hace poco tiempo, las armas políticas y legales que existían no permitían que los niños concebidos a partir de una donación de gametos, bien de semen o bien de ovocitos, conociesen información alguna sobre los progenitores biológicos.

Varios sistemas de no ocultación del anonimato están siendo llevados a cabo sin problemas en los EE.UU. , Suecia, Austria, Suiza, el estado australiano de Victoria, los Países Bajos, Nueva Zelanda y recientemente el Reino Unido.

No obstante, sigue siendo un hecho que, para esos padres que han elegido informar a sus hijos acerca de cómo fueron concebidos, la mayoría de ellos lo hace sabiendo a priori que no hay posibilidad de conocer la identidad del donante.

Otra consecuencia del anonimato del donante que ha llevado a discusión o, al menos, ha sido objeto de crítica es que las familias que se han creado a partir de la donación de un donante concreto no van a poder encontrar el número y la identidad de los hermanos concebidos a través del mismo donante, de modo que un niño concebido a partir de un donante de gametos podría tener varios mitad-hermanos genéticos o “hermanos de donante” de los cuales no ha tenido ningún tipo de conocimiento.

En el Reino Unido, como en algún otro país, las restricciones se han creado respecto al número de hijos nacidos que puede resultar por donación, a partir de la Ley Embriología y Fertilización Humana, que fija en 10, las familias que pueden ser creadas por cada donante, sin establecer límite en el número de hijos que puede tener cada pareja de esas 10 familias.

En los Países Bajos, el número de nacidos por donante es de 25, sobre una población de 800.000 personas, mientras que de forma similar, en los Estados Unidos de América, para una población de 50.000 habitantes más, establece el mismo límite.

Sin embargo, estas pautas son pautas, no están supeditadas a ninguna ley, lo que quiere decir que el número de nacimientos por donante queda supeditado a la ética y modo de obrar de cada clínica de fertilidad y la demanda de donantes que posea.

Mientras que la investigación se ha limitado por el bajo número de parejas que les dicen a sus hijos la procedencia de donante, los pocos estudios que existen acerca de esto descubren que los niños que conocen de su descendencia de donante reaccionan con mucha curiosidad y ganas de conocer a su donante.

La edad y la forma de descubrir esto, puede tener un impacto significativo.

Scheib et al. hizo un estudio sobre 29 adolescentes que decidieron, de adultos, conocer sus orígenes. De estos, la principal causa era la curiosidad: cerca del 80% quisieron conocer más detalles sobre el propio donante pensando que eso les ayudaría a aprender más de ellos mismos, mientras que tan sólo el 7% quisieron entablar una relación padre – hijo con el donante.

POBLACIÓN DE ESTUDIO

Todos los participantes tuvieron que registrarse en el Registro de Hermanos de Donante (RHD). A partir de esta base de datos se envió un mail a todos sus componentes; las personas que quisieron participar contestaron incluyéndose en el estudio y así pudieron tener acceso al cuestionario que debían cumplimentar.

Los detalles del estudio estaban disponibles en la web de la RHD de forma abierta para quien los quisiera tener al alcance.
Las personas en participar en el estudio que no estuvieran registradas, eran redirigidas a la página web de inscripción, donde pudieron inscribirse durante 11 semanas, desde abril hasta junio de 2007.

Al inicio de la encuesta, los miembros activos de la RHD ascendían a 4.836 personas:
– 4140 padres de niños concebidos a partir de donantes
– 336 niños y adultos, nacidos de donante
– 250 donantes de semen
– 48 donantes de óvulos
– 62 personas incluidas en el grupo de “otros”

De los padres, tan sólo el 19% de ellos, 791 padres, respondieron al cuestionario completo. Entre otras cosas, esto se debe a las desventajas de realizar un estudio a través de internet, pese a las muchas ventajes que tiene.

El 98% de la muestra eran mujeres, con edades desde los 26 hasta los 62 años. Muchos de los padres, el 96%, poseían al menos, un hijo de donación de semen, un 2% tenían un hijo de donación de óvulos y al menos un 1% tenían un hijo a partir de una donación de embriones.

En 3 casos (menos del 1%), los padres han usado más de un tipo de donación para tener a su hijo (un 2% no ha querido especificar el tipo de concepción).

La media de hijos por padre es de dos, pero el 58% tenía uno sólo.
La edad media de los niños más jóvenes era de 8 años, y las de los de edad máxima de 39 años. El 56% de los padres tenía un hijo de 7 años o más joven.

Según el tipo familiar, el 39% eran madres solteras, el 35% eran lesbianas y el 21% eran parejas heterosexuales.
Este porcentaje era representativo de la gente que comprendía la RHD (1/3 de madres solteras, 1/3 de madres lesbianas, 1/3 de familias heterosexuales).

El 91% de los padres que componen el estudio viven en los EE.UU., el 5% en Canadá y el 1% en Reino Unido, a pesar de haber otros países de residencia en menor volumen de porcentaje (Austria, Alemania, Irlanda, España, Suecia, Australia, Nueva Zelanda e Israel). De la misma forma que hay mucha dispersión en la situación geográfica, la hay también en la etnia, habiendo un 94% de raza blanca y el 6% restante se divide entre latinos, negros, indios, asiáticos, hawaianos, de Islandia o de razas mezcladas.

Este estudio fue aprobado por el Comité de Ética de Psicología de Cambridge, para asegurar que todos los participantes del estudio dieron su consentimiento antes de formar parte del estudio.

MATERIALES Y MÉTODOS

Los datos se recogieron a partir de un cuestionario on line, que consistía en preguntas de múltiple respuesta para obtener información cuantitativa y cualitativa.

El cuestionario se dividía en dos partes principales:

1ª) Experiencias del embarazo a partir del donante.

2ª) Buscar el contacto con el donante:
– Motivaciones.
– Experiencia al entrar en contacto con él/ella.

También se quiso saber a través del cuestionario si los padres habían hablado, previamente, con su hijo sobre si quería conocer a su donante, el impacto de esta búsqueda y la posible relación del donante con el hijo.

Los datos se obtuvieron de los resultados en la búsqueda del donante, incluyendo los hermanos de los hijos del donante, la frecuencia de cualquier contacto resultante entre los padres y sus hijos con los hermanos donados, los padres de los hermanos donados, el donante y si había habido contacto cara a cara. Las sensaciones de los padres acerca de la relación de sus hijos con el donante y las experiencias de los niños, de conocerse y relacionarse entre ellos.

El diseño del cuestionario, con preguntas y respuestas, se elaboró por miembros de la RHD, para comprobar la funcionalidad de la preguntas y que no tuvieran ninguna ambigüedad. Se usó el test de X2 para analizar los resultados con niveles de significación para p <0.05.RESULTADOS

Las investigaciones realizadas evidencian los siguientes resultados:

El 87% de los encuestados tratan de buscar a los hijos del mismo donante que ellos, pero tan sólo el 47% quiere mantener algún tipo de relación con él. A este respecto sí se ha visto diferencias significativas en función del tipo de familia. De forma curiosa, se ha encontrado que las parejas heterosexuales son las que menos interés tienen de todos los tipos familiares encontrados:

– 46% madres solteras.
– 32% parejas lesbianas.
– 22 % parejas heterosexuales.

Para poder conocer las razones para buscar al donante y sus hijos, se les hace rellenar un menú desplegable, sobre cuáles serían las principales razones para encontrar a los hijos de su donante y al donante propiamente, encontrando lo siguiente:

1º– La principal razón para con los hijos del mismo donante era la curiosidad, ocupando el 27% de las familias. Es ahora cuando siendo significativo también, el test estadístico realizado, se comprueba que las lesbianas, son las que más curiosidad tiene como razón principal, con un 48%.

2º– La siguiente razón más votada fue la citada en la frase “para que mi hijo pueda entender mejor quién es” con un 18%.

3º– Y la tercera con más seguidores, fue la de “es para darle a mi hijo un conocimiento de su identidad más profundo” con un 17%, siendo de nuevo las parejas de lesbianas quienes más votaban esta opción.

Lo que era evidente es que mientras se hacía hincapié en que la búsqueda de los hijos del mismo donante era una opción del niño, los padres del niño lo focalizan más en la “relación familiar” para poder dar una mayor identidad al niño. Por otro lado, también se habla de querer localizarlos por poder evitar matrimonios futuros, o para no darles viales de semen sobrante de sus tratamientos de fertilidad a otras familias que han usado el mismo donante.

El hecho de localizar al donante tiene las mismas motivaciones que las de localizar a los hijos, pero se centran más en que sus hijos, los de las parejas encuestadas, puedan conocer al donante y decir si se parecen físicamente o si prefieren mantener una “relación” afectiva con su donante.

En cuanto a impacto sobre el conocimiento de esos hermanos de donante y del donante propiamente dicho son en la mayoría de los casos neutrales, 31%, pero suele ser positiva, 29% y con menos de un 1% negativa.

Con todo esto, podemos concluir que la principal motivación que tenían los padres para realizar esta búsqueda era pura curiosidad y para poder darle una mayor identidad a su hijo. Algunos padres llegaron a encontrar un gran número de hermanos de donante, hasta un máximo de 55, siendo en la mayoría de los casos, el encuentro de los hijos de donante entre ellos y con el donante muy positivo.

CONCLUSIONES

Este estudio destaca que el tener acceso a la información sobre los orígenes de los donantes es muy importante para algunos padres y tiene consecuencias potencialmente positivas. Estos resultados tienen implicaciones bastante profundas puesto que eliminar el anonimato de los donantes en el Reino Unido puede significar que se incremente el número de hijos de donantes que quieran conocer a sus donantes y relacionarse con ellos en un futuro.

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Autores y colaboradores

 Neus Ferrando
Neus Ferrando
Embrióloga
Licenciada en Biología por la Universidad de Valencia (UV). Postgrado en Biotecnología de la Reproducción Humana Asistida por la Universidad Miguel Hernández de Elche (UHM) con experiencia como responsable de laboratorio de Embriología y Andrología en el Centro Médico Manzanera. Más sobre Neus Ferrando

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