El retraso en la maternidad en los países desarrollados, entre los que se encuentra España, es algo bastante frecuente en los últimos años. Debido a esto, muchas parejas tienen problemas a la hora de concebir un hijo ya que, se sabe, que la fertilidad máxima se alcanza a los 20 años y a partir de los 35, disminuye rápidamente.

Dado que las mujeres optan por la maternidad tras conseguir una estabilidad profesional, muchas parejas han de someterse a tratamientos de fertilidad para lograr el embarazo. Por ello, en España estos tratamientos han aumentado considerablemente, consiguiéndose tasas de embarazo satisfactorias.

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