El 50% de las parejas andaluzas sometidas a un tratamiento de fecundación in vitro dona los embriones no utilizados para estudios científicos

Una investigación de la Universidad de Granada ha demostrado que la mitad de las parejas andaluzas que se someten a tratamientos de Fecundación In Vitro donan sus embriones sobrantes a la investigación. El estudio se hizo por medios de entrevistas directas a las parejas.

28 de mayo 2009

En la Universidad de Granada se ha llevado a cabo un estudio que ha reflejado que el 50 por ciento de las parejas de Andalucía que se someten a un proceso de Fecundación In Vitro hacen una donación de los embriones que sobran en su tratamiento para que sean empleados en la investigación científica como parte de una mejora en la medicina.

Esta cifra demuestra que el porcentaje de las parejas andaluzas que ejercen la buena costumbre de la donación tras su proceso de reproducción asistida contra la infertilidad es mayor que la de las parejas de estados unidos en 16 veces, ya que en el país americano tan sólo el 3 por ciento de los pacientes sometidos a fecundación in vitro donan sus embriones sobrantes para que sean estudiados.

La investigación ha sido realizada por medio de la entrevista directa y personal con aquellas parejas que entraban en el perfil del estudio. Esta forma de llegar al conocimiento buscado ha sido mejor que los cuestionarios, que se enviaban por correo y por medio del cual los investigadores no podían recabar todos los datos que necesitaban para el análisis planeado.

Otro punto que ha dado a conocer el estudio es la pertinencia de una necesaria modificación de la legislación actual acerca de la regulación sobre la manipulación de las células embrionarias empleadas de distintas formas, debido a que en el presente no existe una rigurosa norma que trate el tema de los embriones que se relacionan con la terapia de estas células.

Esta exitosa investigación ha sido dirigida por Pablo Menéndez Buján, el director del Banco Andaluz de Células Madre, así como por los profesores Juan Antonio Marchal Corrales y Antonia Aránega Jiménez; y, en extensión, ha sido desarrollada por José Luis Cortés Romero.

Algunas conclusiones del estudio se encuentran en las revistas Cell Stem Cell, Cytotechnology, Biotechnology & Applied Biochemistry y Stem Cells and Development.

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