El primer bebé nacido en España que cura a su hermano tras ser seleccionado genéticamente

Javier fue el primer bebé seleccionado genéticamente que nació en España para sanar a su hermano Andrés, gravemente enfermo. Cinco meses después, se realizó con éxito el trasplante de células de la sangre del cordón umbilical de Javier.

13 de Marzo de 2009

Andrés, de 7 años, sufría una enfermedad hereditaria, y hasta ahora incurable, denominada beta talasemia mayor (anemia severa congénita), que obligaba a quienes la padecen a someterse a continuas transfusiones sanguíneas.

La beta talasemia mayor provoca anomalías en la hemoglobina, el componente de los glóbulos rojos encargado de transportar el oxígeno. Por tanto, el paciente que las sufre necesita continuas transfusiones sanguíneas para seguir viviendo.

Sus padres querían tener un nuevo hijo y, además, querían que pudiera ayudar a su hermano. Después de que la Comisión Nacional de Reproducción Asistida emitiera un informe favorable para iniciar el proceso, se sometieron a una fecundación in vitro (FIV) y realizaron un diagnóstico genético preimplantacional (DGP) a los embriones para seleccionar genéticamente a aquellos que no llevaran los genes de la enfermedad.

Javier nació el pasado mes de octubre, con la esperanza de poder dar a su hermano Andrés una oportunidad para seguir con vida. Es el primer bebé cuyo proceso de gestación y tratamiento genético se ha desarrollado íntegramente en España.

Dado que Javier fue seleccionado genéticamente para no sufrir la grave enfermedad hereditaria, la sangre de su cordón umbilical ha podido utilizarse para realizar un trasplante de médula a su hermano y que éste pueda fabricar células sanguíneas libres del trastorno.

Según ha anunciado la Junta de Andalucía, de momento y gracias a este trasplante, parece que el niño ha logrado superar la enfermedad. La operación se realizó el 23 de enero y el pequeño recibió el alta médica el 18 de febrero.

Antes de la intervención, Andrés tuvo que someterse a un tratamiento de quimioterapia muy agresivo para “vaciar su médula ósea” -tal como ha explicado Pérez Hurtado, uno de los doctores responsables del procedimiento, -y poder introducir en ella las células sanas de su hermano. Durante la preparación para el trasplante, que duró cinco semanas, el pequeño permaneció en una cámara estéril del hospital sevillano.

El trasplante ha permitido regenerar la capacidad de la médula para fabricar los diferentes componentes sanguíneos, esta vez sin anomalías. Según han explicado los responsables médicos, en los próximos seis meses el pequeño deberá seguir un tratamiento con inmunosupresores y antivirales para evitar el rechazo del trasplante y posibles infecciones.

El pequeño Andrés tendrá que llevar una máscara durante un año cuando esté en presencia de otras personas, especialmente niños.

“Los sueños se cumplen, sólo hay que tener fe y trabajar duro”, ha asegurado el doctor Guillermo Antiñolo, director de la Unidad de Genética, Reproducción y Medicina Fetal del Virgen del Rocío. “Pero queremos dar un mensaje claro: esta técnica tiene muchas posibilidades de éxito para enfermedades muy concretas de base genética. Para las leucemias, por ejemplo, las posibilidades se reducen a la mitad”.

Todo el equipo ha querido destacar la entereza con que los padres han llevado el proceso.

Los padres de Andrés se han mostrado felices por el desenlace del proceso. “Nunca tuvimos miedo, porque sabíamos que iba a salir bien”, ha asegurado la madre, Soledad Puerta, de 31 años. Su marido, Andrés Mariscal, camionero de 38 años, ha seguido trabajando durante todo el tiempo que su hijo ha permanecido en el hospital. “Venía a estar con él todos los fines de semana”, ha relatado.

En cuanto a las implicaciones éticas del caso, la madre del pequeño Andrés ha sido clara. “Un hijo es lo primero y por no verlo sufrir una madre hace lo que sea. No entiendo que otros padres con el mismo problema que nosotros no se lo planteen por una cuestión moral”, asegura Soledad, quien, en caso de concebir un tercer hijo, cosa que no descarta, tendría que someterse a un tratamiento similar al seguido con su hijo Javier.

Además, la madre ha asegurado que su segundo hijo es tan querido como el primero. “No pudimos tenerlo antes por miedo a que tuviera la misma enfermedad”, ha dicho la madre.

Un comentario

  1. usuario
    Joanna santiago de Cerrada

    leer estas lineas hemos quedado impresionados y un poco asustados, digo esto porque tenemos dos niños con la misma enfermedad que el niño andres pero estamos de acuerdo con la señora soledad que uno hace por los hijos lo que sea para verlos felices.y es por eso que4 ya estamos haciendo gestiones para ver la posibilidad de tratar a los niños en el el mismo hospital; pero quisieramos hacer dos preguntas. 1.-en cuanto tenia los niveles de hierro andres antes del trasplante y si tuvieron que llevarlos a niveles normales para practicarles el trasplante 2.-entran los padres durante esas 5 semanas a la camara esteril de no ser asi como soportan unos niños de 5 años y 8 años.¿como lo logro el niño andres?

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