¿Es posible maximizar la fertilidad sin perder la naturalidad?

Cuando una pareja busca un embarazo, puede planificar sus encuentros íntimos cuando aparezcan los signos corporales que indican los días fértiles. Esto permite a la mujer conectar con su cuerpo y buscar el momento ideal para lograr el embarazo de una manera más natural, simplemente observando sus cambios en el moco cervical.

Otra opción es dejar los anticonceptivos y mantener relaciones sexuales periódicas espontáneas. Esto, según los expertos, aumenta la probabilidad de embarazo si se mantienen relaciones cada dos o tres días.

Manteniendo relaciones sexuales regulares y sin protección, en cada ciclo ovulatorio, las parejas sin problemas de fertilidad tienen una probabilidad del 20-30% de conseguir un embarazo.

Desde MASVIDA Reproducción aconsejamos realizar un estudio de fertilidad en caso de no lograr concebir en un año, o en 6 meses si la mujer tiene más de 35 años.

¿El moco cervical es indicativo de fertilidad?

El día en que se libera el óvulo a la trompa de Falopio, es decir, el día de la ovulación, y los 5 días previos, son los días fértiles. El óvulo tiene un tiempo de vida muy corto, apenas de 24 horas.

Antes de la ovulación, el folículo en el que está madurando el óvulo que se va a liberar produce cada vez más estradiol, hormona que estimula a su vez la producción de moco cervical.

Cuando este moco tiene aspecto y consistencia de clara de huevo crudo es indicativo del inicio de los días fértiles, es decir, de la ventana de fertilidad.

En cambio, el último día con este moco fértil, momento estrechamente relacionado con el pico de LH (hormona lutropina que estimula la ovulación), comienza el final de la ventana de fertilidad, ya que se va a producir la ovulación.

Este moco cervical fértil, generado por la producción de estrógenos en el ovario, aporta energía a los espermatozoides para que puedan sobrevivir en las criptas (hendiduras) del cuello uterino mientras esperan a la liberación del óvulo.

¿El moco cambia con el ciclo menstrual?

Después de la menstruación, el estrecho canal del cérvix se cierra al crearse un tapón de moco grueso y viscoso que los espermatozoides no pueden atravesar. Este tapón protege el sistema reproductivo femenino de posibles infecciones.

En este momento la mujer no es fértil, lo cual es fácilmente reconocible por su sensación de sequedad vulvar. Si los espermatozoides llegan a la vagina en este momento, como el pH del entorno es ácido y no pueden atravesar el moco, mueren en poco tiempo, en una hora aproximadamente.

Al ir aumentando los niveles de estradiol conforme va madurando el óvulo también se producen cambios en el moco. Éste se vuelve más fluido, resbaladizo, filamentoso y elástico, indicando la fertilidad de la mujer.

La mujer notará que desaparece la sequedad vulvar y aparece una sensación resbalosa, aunque no vea ningún flujo mucoso.

Un poco antes de la ovulación, empieza a aumentar ligeramente el nivel de progesterona, activando la producción de moco grueso para ocluir nuevamente el canal cervical.

En este momento, cuando la ovulación está próxima, el moco se vuelve más viscoso y deja de ser lubricativo. Precisamente por el cambio en la consistencia del moco la mujer nota bruscamente la aparición de sequedad vulvar.

Cuando aparece el pico de LH, que inducirá la ovulación, el moco no presenta su máxima elasticidad ni tampoco está presente en cantidad abundante. Es el último día de moco de aspecto fértil, en el que vuelve a aparecer la sequedad vulvar y el moco pastoso.

¿Puede haber embarazo si no noto flujo?

Los tres días posteriores al pico de LH, a pesar de haber completa sequedad vulvar o un flujo pegajoso, son considerados potencialmente fértiles. El cérvix necesita estos 3 días para cerrarse completamente, por lo que en este tiempo aún hay algunos canales que permiten el transporte de espermatozoides hasta el útero.

Al comienzo del cuarto día, el cérvix ya está completamente cerrado gracias al tapón mucoso grueso y el óvulo se ha desintegrado en caso de no haber sido fecundado, por lo que comienza la fase infértil postovulatoria del ciclo.

En ausencia de un embarazo, los niveles de progesterona disminuyen al final del ciclo, provocando la expulsión del endometrio en forma de sangrado menstrual entre 11 y 16 días después de la ovulación.

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