Estudio de Síndrome Antifosfolípido

Por (embrióloga).
Actualizado el 05/12/2010

Embarazo con síndrome antifosfolípido en una paciente con múltiples abortos tardíos.

El síndrome antifosfolípido (SAF) es un trastorno autoinmune, multisistémico que se diagnostica mediante la presencia del lupus anticoagulante y anticuerpos anticardiolipina que se asocian a una posible trombosis venosa y / o arterial y complicaciones durante el embarazo. Varios estudios han demostrado que la presencia de anticuerpos antifosfolípidos se correlaciona positivamente con la pérdida del feto en el embarazo.

Hasta ahora los eventos trombóticos en las mujeres embarazadas con SAF se han atribuido a que la implantación está alterada porque la placenta también lo está. Además, está demostrado que el tratamiento con anticoagulantes en mujeres embarazadas con SAF mejora mucho las tasas de nacidos vivos.

En este artículo, describimos a una mujer que ha tenido cuatro abortos consecutivos durante su segundo trimestre de embarazo, la cual fue tratada con un novedoso tratamiento que consistía en un combinado de heparina, aspirina y factor estimulante granulocítico. (G-CSF).

A continuación tienes un índice con los 4 puntos que vamos a tratar en este artículo.

Descripción del caso

Aquí mostramos el caso de una mujer de 32 años de edad que acude a nuestro centro después de cinco gestaciones, una término y cuatro abortos consecutivos, uno en su semana 14 de evolución, dos en la 16 y el último en la semana 22.

En uno de los abortos previos se había administrado heparina de bajo peso molecular, hasta la semana 16 y tras suspender la administración de la misma, la paciente abortó. El análisis histológico de la placenta mostró que había sufrido múltiples infartos. Pero sin embargo, el feto no mostraba ninguna anormalidad.

La paciente no poseía historial alguno sobre tromboembolismo o transtornos de coagulación sanguínea. Se practicó una laparoscopia combinada con histeroscopia que no descubrió ninguna obstrucción tubárica ni anomalías uterinas, del mismo modo que la ecografía uterina tampoco mostró ninguna anormalidad de útero ni de ovarios.

El análisis cromosómico mostró un cariotipo de 46XX con su fenotipo correspondiente, de la misma forma que tampoco se detectaron mutaciones en determinados genes que podían alterar todo esto, como el factor V de Leiden, el de la protombina o la metilenotetrahidrofolato reductasa. Por el contrario, la paciente poseía una mutación heterocigota para el factor activador-inhibidor del plasminógeno (PAI-1)

Su marido, con 36 años, tampoco presentaba ninguna anormalidad en el cariotipo, siendo 46 XY pero también poseía una mutación heterocigótica en el gen que codifica para PAI-1 (4G/5G). A pesar de ello, su historia clínica no mostró ningún aspecto de enfermedad.

Después de quedarse embarazada naturalmente, la paciente comienza a ser tratada por un largo periodo de tiempo con heparina de bajo peso molecular, en tres dosis diarias de 40 mg de Enoxaparina-Natrium, una aspirina de 50 mg una vez al día y dos veces a la semana G-CSF (Lenograstim rHuG-CSF 13.4 millones UI), además del ácido fólico vía oral.

Durante el embarazo se repitieron varias veces las pruebas para los D-dímeros, fragmentos de protombina, APL, anticuerpos anti Xa, y las IgA, IgG e IgM contra la Beta2-Glicoproteína I (b2-GPI).

La detección de los anticuerpos IgM anticardiolipina en la semana 5 de gestación eran normales (<12 IE/ml), pero sorprendentemente aumentó en la semana 15 del embarazo (15 IE/ml).

Se repitió la analítica en a las 26+2 semanas, dando 14 IE/ml, pero 38 IE/ml a las 33+1, y 16 IE/ml a las 33+6 semanas de gestación. La b2-GPI es un antígeno asociado con el APL.

Los anticuerpos IgM específicos de la la b2-GPI (niveles normales <20 IE/ml) estaban ligeramente incrementados en la semana 5 del embarazo (55 IE/ml), llegando a triplicar este nivel en la semana 10 (179 IE/ml).

Los anticuerpos IgM específicos de la la b2-GPI se mantuvieron altos durante toda la gestación (Semana 19: 130 IE/ml, Semana 21: 100.5 IE/ml, Semana 26: 107 IE/ml, Semana 28: 98.2 IE/ ml, Semana 30: 85 IE/ml, Semana 32: 134 IE/ml, Semana 33: 109 IE/ml, Semana 34: 114.4–155.1 IE/ml).

Sin embargo, los niveles de anticuerpos IgA anti-b2GPI y los anti IgG anti-b2GPI permanecieron dentro de un rango normal y el resultado realizado para el lupus también resultó normal.

El curso del embarazo resultó sin complicaciones, con tan sólo un pequeño sangrado durante el segundo trimestre, después de una toma vaginal realizada porque se sospechaba de una infección.

La presión arterial se le tomaba con frecuencia y el test de la proteinuria también se le realizó pero no se encontró ningún síndrome similar a la pre-eclampsia.

A las 38 semanas de gestación, nació un bebé varón sano por cesárea puesto que la paciente no pudo dilatar lo suficiente como para realizar un parto vaginal. El peso del recién nacido fue de 3,80 kg, el test de APGAR 9/10/10 y el pH de la arteria umbilical de 7,39.

El post-parto fue sin problemas, pero la paciente continuó con el tratamiento de heparina hasta cuatro semanas después del parto.

Discusión

El caso presentado demuestra la importancia de la detección de los anticuerpos APL antes y durante el embarazo en caso de mujeres con abortos recurrentes sin explicación ya que puede que sólo se manifiesten en el embarazo.

Los anticuerpos antifosfolípidos (APL) están definidos como la presencia persistente de los mismos en pacientes con tromboembolismos arteriales o venosos recurrentes o con pérdidas fetales. Sin embargo, su presencia no debe ser muy importante para no influir en el resultado del embarazo.

En nuestra paciente, los APL eran muy bajitos antes de que se quedase embarazada pero se incrementaron durante el embarazo, haciendo que la cardiolipina y los niveles de anticuerpos b2-GPI aumentasen también, aún así, con el tratamiento llevado, se consiguió un parto sin problemas.

No hay un acuerdo claro sobre este síndrome, dependiendo del autor que se consulte, pero lo que sí es claro es el caso que hemos presentado, un caso de abortos recurrentes donde gracias al embarazo se ha agravado el síndrome antifosfolípido de la paciente y por eso, se recomienda en pacientes con este síndrome o que se presuma su presencia por abortos recurrentes inexplicables, valorar este tipo de anticuerpos antes y durante el embarazo, pudiéndose beneficiar del tratamiento con heparina y aspirina, no sólo durante todo el embarazo, sino también en el parto.

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Bibliografía

Honig A, Engel JB, Segerer SE, Kranke P, Häusler S, Würfel W. Pregnancy-triggered antiphospholipid syndrome in a patient with multiple late miscarriages. Hum Reprod. 2010;25(11):2753-4.

Autor

 Laura Gil Aliaga
Laura Gil Aliaga
Embrióloga
Licenciada en Biología y Bioquímica por la Universidad Miguel Hernández de Elche y la Universidad de Alicante (UA). Máster Universitario en Biología de la Reproducción Humana Asistida. Embrióloga en clínica UR Vistahermosa (Alicante) Más sobre Laura Gil Aliaga

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