Los beneficios de una vida sana en la fertilidad

Las rutinas de una vida ajetreada, un ritmo de trabajo frenético y hábitos poco saludables pueden afectar a nuestro bienestar y, especialmente, a nuestra fertilidad sin que nos demos cuenta. Los efectos negativos del estilo de vida actual han hecho que muchas parejas se vean en la necesidad de recurrir a las técnicas de reproducción asistida.

Desde CREA Valencia queremos informaros de cómo ciertos hábitos de nuestra vida diaria pueden perjudicar nuestra capacidad reproductiva.

A continuación tienes un índice con todos los puntos que vamos a tratar en este artículo.

Aspectos que influyen en la fertilidad

Cuando surgen los problemas a la hora de tener hijos, muchas parejas se plantean si sus hábitos de vida son los más apropiados para su salud y si pueden haber tenido un efecto negativo en su capacidad reproductiva.

A continuación comentamos algunos de los factores que pueden interferir, tanto de manera positiva como negativa, en nuestra fertilidad.

Edad de inicio de la maternidad

La edad con la que las mujeres se convierten en madres por primera vez se ha ido retrasando progresivamente en los últimos años. Este hecho se debe, esencialmente, a dos causas:

  • Mayor control de la natalidad gracias a la disponibilidad de métodos anticonceptivos.
  • La incorporación de la mujer al mundo laboral.

A pesar de que estos hechos han sido muy favorables a nivel social, han tenido un gran impacto negativo a nivel biológico, ya que la capacidad reproductiva de la mujer disminuye con la edad.

La pérdida de fertilidad en la mujer se debe, principalmente, al descenso en el número y la calidad de sus óvulos. De hecho, a los 30 años el 95% de las mujeres solo conserva el 12% de los ovocitos con los que nació.

La disminución de la reserva ovárica se produce por la pérdida de los folículos que, al inicio de cada ciclo menstrual, comienzan a madurar en el ovario pero finalmente se atresian y mueren.

En el caso de la calidad ovocitaria, un aumento en las alteraciones genéticas del ovocito asociadas a la edad parece ser la principal razón por la que muchas mujeres experimentan un incremento en los problemas reproductivos. Algunos de estos problemas son:

  • Mayor riesgo de aborto
  • Más probabilidad de Síndrome de Down
  • Aumento en la aparición de anomalías cromosómicas embrionarias

Debido a todo esto, se ha producido un marcado aumento en la edad media de las mujeres que acuden a clínicas de reproducción, produciéndose, consecuentemente, peores resultados. Ello hace que muchas necesiten optar por tratamientos de ovodonación, dado que el éxito de los ciclos con óvulos propios a partir de los 40 años es muy bajo.

El estrés

Aunque su efecto pueda ser menos evidente, los altos niveles de estrés, derivados de situaciones tanto personales como profesionales, pueden ser un motivo de infertilidad.

En el caso de los varones que han pasado por largas épocas de estrés, su calidad seminal puede verse reducida.

Las mujeres sometidas a situaciones estresantes son más propicias a experimentar menos éxito en los tratamientos de reproducción.

El estrés es uno de los factores que más se tiene en cuenta cuando se inicia un ciclo de reproducción asistida, pues suele ser la causa mayoritaria por la que muchas parejas abandonan el proceso. Es por ello, que un buen apoyo psicológico es imprescindible en este tipo de tratamientos.

Una dieta sana

La dieta suele ser uno de los hábitos que más se tiende a mejorar cuando se sufre algún problema de salud reproductiva, ya que existen diversos estudios que confirman el efecto positivo de una alimentación saludable y equilibrada en la fertilidad.

La conocida dieta mediterránea, basada en vegetales, cereales, pan y aceite de oliva, es muy beneficiosa para tratar desajustes ovulatorios. Mejora tanto el desarrollo embrionario como fetal y aumenta la tasa de gestación en los tratamientos de reproducción asistida.

Tomar café

A pesar de que no hay evidencias clínicas de que el consumo moderado de café altere la capacidad reproductiva, se aconseja limitar su consumo a 200 mg/día (una taza de café contiene 85-110 mg de cafeína) en las mujeres embarazadas o que estén intentando conseguir gestación.

Los efectos del tabaco

Los efectos nocivos del tabaco en la salud son más que evidentes, y en concreto, con respecto a la fertilidad, existen estudios que lo sitúan como un agente potencialmente dañino tanto para el aparato reproductor de la mujer como para el del hombre.

La extendida expresión “es peor la ansiedad por no poder fumar que el propio consumo”, no tiene fundamento alguno si tenemos en cuenta las graves consecuencias que el hábito tabáquico tiene en el desarrollo embrionario y fetal.

El consumo de alcohol

La ingesta de bebidas alcohólicas afecta negativamente a nuestra capacidad reproductiva. Se ha comprobado que puede provocar los siguientes efectos:

  • Retraso del crecimiento folicular
  • Alteración en la maduración ovocitaria
  • Marcado descenso en la tasa de fecundación e implantación
  • Mayor riesgo de aborto
  • Descenso de la calidad y la concentración espermática
  • Aumento de las alteraciones en la morfología espermática

Por todo esto, no solo se desaconseja el consumo de alcohol durante el embarazo, sino también a aquellas parejas que estén intentando concebir.

Ejercicio físico

Realizar actividad física de manera moderada genera evidentes beneficios no solo para nuestro bienestar general sino también para nuestra salud reproductiva. Practicar deporte nos ayuda a eliminar estrés, controlar nuestro peso y a encontrarnos bien con nosotros mismos, mejorando nuestra autoestima.

Sin embargo, un exceso de práctica deportiva puede producir ciertos desajustes hormonales en nuestro organismo que desequilibren la producción de las hormonas sexuales. Ello puede alterar la producción espermática o los ciclos menstruales y generar problemas reproductivos.

Control del peso corporal

Tanto el exceso como la falta de peso pueden influir negativamente en la fertilidad. Las mujeres con sobrepeso suelen presentar disfunciones ováricas y reducción de la calidad ovocitaria y endometrial. En el caso de las mujeres con bajo peso, debido a la falta de grasa, se puede producir retraso en la llegada de la primera regla, falta de menstruación durante periodos prolongados y alteraciones menstruales en general.

Tomar conciencia de nuestro estilo de vida

La mayoría de aspectos anteriormente comentados, forman parte de nuestras rutinas diarias y muchas veces no nos damos cuenta de cómo pueden dañar nuestra salud.

Dejando de fumar, mejorando nuestra alimentación y practicando actividad física con regularidad podemos remediar las graves consecuencias que muchos de ellos nos pueden producir. Sin embargo, los efectos beneficiosos de estas buenas costumbres pueden tardar en aparecer, retrasando con ello la consecución de nuestro objetivo, en este caso, ser padres.

Por ello, en CREA Valencia, consideramos que es importante que los especialistas en reproducción informemos a la sociedad de cómo el estilo de vida actual puede perjudicar nuestra salud reproductiva, así como aconsejar e informar sobre los cambios necesarios para mejorarla, para que se pongan en práctica lo antes posible.

Un comentario

  1. usuario
    Elena

    Hola, mi pareja y yo hemos decidido que ha llegado el momento de aumentar la familia. Nos cuidamos bastante y por suerte no tenemos ningún mal hábito. Sin embargo nos preocupa el tema de las vacunas, ¿cuáles y cuándo es necesario aplicarlas antes de quedar embarazada? Gracias

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