La Sociedad Europea de Reproducción Asistida (ESHRE) aconseja no realizar tratamientos de reproducción a pacientes con problemas de peso o con el alcohol.

Según estudios realizados y después de la experiencia que se tiene con pacientes obesas sometidas a tratamientos de reproducción, se sabe que estas pacientes presentan una baja respuesta a dichos tratamientos y que necesitan más dosis de fármacos comprometiendo la calidad de los óvulos y los futuros embriones. A todo esto hay que sumar el riesgo de la madre si queda embarazada en sufrir diabetes gestacional u otro tipo de complicación obstétrica.

En lo que se refiere al alcohol, las madres tienen mayor riesgo de sufrir abortos espontáneos y el futuro bebé presenta otros riesgos como retraso mental, retraso del crecimiento y bajo peso al nacer y complicaciones todavía más graves como anomalías cerebrales y defectos congénitos en el corazón.

El tabaco también es un gran enemigo de aquellas mujeres que buscan un embarazo, ya que éste afecta a la calidad del endometrio, lo que hace que estas mujeres tarden más tiempo en quedar embarazadas y tengan más riesgos de sufrir abortos espontáneos.

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