Oxitocina, miedo y amor

Hasta ahora se ha relacionado a la oxitocina con las relaciones afectivas y la maternidad. Se sabe también que esta hormona interviene en la sensación de miedo pero no se conocía exactamente el mecanismo. Un estudio realizado en la Universidad de Laussane, Suiza, ha descubierto que la oxitocina mantiene intacta la alerta ante el miedo impidiendo que el individuo pueda quedar paralizado.

La oxitocina es una molécula segregada por el hipotálamo que participa en procesos fisiológicos como las emociones. Se la conoce como la hormona del amor ya que se relaciona con patrones sexuales (aumenta la líbido y favorece las relaciones y la sensación de placer); pero también con la afectividad, la ternura, la generosidad y la confianza.

Ha sido demostrado cómo la oxitocina ayuda en las relaciones sociales generando confianza en los otros, mayor capacidad de empatía e incluso fomentando la fidelidad en parejas. Del mismo modo, esta hormona está relacionada con las conductas maternales y paternales, especialmente durante el parto y la lactancia. En el caso de la madre, ayuda en el parto a través de la distensión del cérvix y también se segrega ante la succión del bebé en el pecho.

El investigador Ron Stop del Centro de Psiquiatría y Neurociencias de la Universidad de Lausanne explica cómo la oxitocina interviene en la sensación de miedo. Lo hace a través de la inhibición de las respuestas que se desencadenan desde la amígdala al tronco del encéfalo y que son las responsables de la paralización del individuo ante el pánico.

La oxitocina lo que consigue es mantener la sensación de miedo y alerta pero sin paralizar al individuo de modo que este tenga capacidad de reacción. Su intervención es muy importante puesto que ayuda a la persona en esa situación a actuar juiciosamente sin que disminuya su nivel de alerta.

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