Formación de la placenta y el cordón umbilical

Por (embrióloga).
Actualizado el 07/04/2016

Todos conocemos el proceso de fecundación, cuando el espermatozoide fecunda al óvulo en la trompa de Falopio y posteriormente el embrión desciende hacia el útero dónde consigue implantarse en el endometrio. Posiblemente se desconoce más cómo se originan las estructuras extraembrionarias de la placenta y el cordón umbilical.

A continuación tienes un índice con todos los puntos que vamos a tratar en este artículo.

Formación del trofoblasto e implantación

Después de la fecundación, el embrión comienza a dividirse, de forma que de una célula pasa a dos, de dos a cuatro, de cuatro a ocho, y así sucesivamente. Cada una de las células del embrión se divide en dos.

A partir del día 3 del desarrollo embrionario se empieza a formar el blastocisto, la estructura embrionaria necesaria para que pueda tener la implantación. Para ello, el embrión tiene que pasar de estar compactado a tener una estructura con una cavidad interna y dos grupos celulares bien diferenciados.

Así, cuando el embrión se implanta en el endometrio, alrededor del 5º o 6º día después de la fecundación, se pueden distinguir claramente dos capas, el trofoblasto y la masa celular interna. Del trofoblasto derivarán la placenta y el cordón umbilical y de la masa celular interna todos los tejidos que formarán el embrión.

Las células que forman el trofoblasto, a su vez, se van a diferenciar durante la segunda semana de embarazo en 2 capas de células, una interna denominada citotrofoblasto y otra externa denominada sincitiotrofoblasto.

Para que tenga lugar la implantación, el sincitiotrofoblasto va a ir digiriendo el endometrio mediante enzimas proteolíticas y va a proliferar rápidamente entre el tejido endometrial hasta alcanzar el interior de la mucosa uterina.

En este proceso se van a romper los vasos sanguíneos del endometrio y se va a producir una rápida invasión por parte del sincitiotrofoblasto.

Formación del corion

Una vez completada la implantación, quedarán totalmente conectados los vasos sanguíneos de la madre con el sincitiotrofoblasto y se establecerá así una circulación útero-placentaria gracias a la formación de vellosidades profundas que se ramifican.

Toda esta unión de vasos entre el embrión, la madre y el sincitiotrofoblasto dará lugar a una estructura llamada corion, que junto con la pared mucosa del útero formará la placenta.

El embrión irá creciendo a su vez aunque de forma más lenta que las estructuras externas, puesto que para su crecimiento necesita que le lleguen nutrientes y oxígeno y eliminar los desechos.

Para conectar el embrión y la envoltura trofoblástica se forma el denominado pedículo de fijación, que se convertirá posteriormente en el cordón umbilical.

El cordón umbilical es el nexo de unión entre la placenta y el feto. Está formado por dos arterias que salen del feto en dirección a la placenta y una vena que sale de la placenta hacia el feto.

Así pues, no existe intercambio directo de sangre entre la madre y el embrión, todo se realiza a través del corion y el cordón umbilical, que sirven también de filtro para proteger al feto de agentes dañinos que pueda haber en la sangre materna.

Aunque el origen del cordón y la placenta sea extraembrionario, se necesitan los tejidos maternos para formar todo el conjunto materno-fetal, que durante nueve meses servirá para que el feto se alimente e intercambie los gases necesarios durante el desarrollo embrionario.

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Autores y colaboradores

 Teresa Rubio Asensio
Teresa Rubio Asensio
Embrióloga
Máster Universitario en Medicina y Genética Reproductivas por la Universidad Miguel Hernández de Elche (UHM). Profesora de cursos de Embriología Clínica en la UHM. Miembro y redactora de contenidos científicos en ASEBIR y ASPROIN. Embrióloga especialista en Medicina Reproductiva en UR Virgen de la Vega. Más sobre Teresa Rubio Asensio

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