Problemas psicológicos y esterilidad

Por (embrióloga).
Actualizado el 18/09/2010

En la actualidad, las parejas suelen planificar su descendencia una vez han alcanzado una estabilidad personal, social, económica y laboral, lo cual suele ocurrir cuando la mujer ya ha alcanzado los treinta años. En el momento en que alguna de estas parejas se encuentra con dificultades para procrear, tras un primer periodo de confusión, pueden generarse expectativas de solución debido a la gran cantidad de campañas informativas sobre las técnicas de reproducción asistida.

Es cierto que la medicina reproductiva ha avanzado mucho en poco tiempo. No obstante, las parejas que deciden someterse a este tipo de técnicas inician un camino largo y emocionalmente costoso ya que los procedimientos diagnósticos y tratamientos representan un fuerte estrés para la mayoría de las parejas.

La toma de decisiones es una parte importante en el tratamiento de la esterilidad. Las diferentes opciones terapéuticas que ofertan este tipo de tratamientos (inseminación artificial, fecundación in vitro, donación de gametos, embriones, etc.) pueden producir diferentes reacciones en cada miembro de la pareja y en distintos momentos a lo largo de todo el proceso. Además, un vez sumergidos en las técnicas de reproducción asistida, este proceso puede prolongarse durante años y convertirse en una fuente de estrés continuado, ansiedad y frustración que representan los fracasos en los intentos realizados.

Las reacciones que, por lo general, pueden expresar ambos miembros de la pareja ante el diagnóstico de esterilidad pueden resumirse en:

SHOCK: la esterilidad es una situación difícil de afrontar por lo que muchos de los afectados responden con sentimientos de incredulidad. Esto es debido a que tras haber planificado durante años la concepción de su hijo, sus planes se ven distorsionados. Estos sentimientos se prolongan durante un periodo corto de tiempo y no son emocionalmente perjudiciales.

NEGACIÓN: muchas personas optan por negar el problema en vez de aceptarlo. Esta fase puede ser útil para adaptarse a la situación y sólo será perjudicial si se prolonga en exceso, impidiendo así aceptar la realidad.

CULPA: con el fin de determinar el porqué de su esterilidad, algún miembro de la pareja puede pensar que algunos comportamientos anteriores han podido ser la causa del problema. Algunas personas llegan a pensar que han podido ser castigados por sus actividades sexuales anteriores o por alguna interrupción del embarazo en el pasado. También es frecuente que se produzcan lamentaciones en personas que han utilizado métodos anticonceptivos sin saber que tenían problemas de esterilidad. Puede ocurrir que en pareja se culpen el uno al otro por su incapacidad de concebir, especialmente cuando sólo uno de los dos es estéril. En ocasiones, puede culparse a otros como al ginecólogo que les atendió hasta descubrir su esterilidad.

ANSIEDAD: en la mayoría de las ocasiones, la respuesta adaptativa a la situación de esterilidad es una respuesta negativa que en ocasiones va acompañada del consumo de sustancias o rechazo a cualquier tipo de ayuda del exterior, lo que conlleva un aumento de la ansiedad. Además de esto, existen otras situaciones que aumentan el nivel de ansiedad en la pareja como pueden ser los temores al tratamiento, las decisiones que se tengan que tomar respecto a este, los posibles efectos de éste y la adaptación a posibilidades que nunca antes se habían planteado como puede ser la utilización de gametos o embriones donados.

RABIA: frecuentemente, los pacientes estériles pueden sentirse avergonzados ante los sentimientos de envidia y rabia que les aparecen cuando observan que otras parejas pueden tener hijos sin problemas. La rabia en ocasiones puede convertirse en un sentimiento positivo si se reconvierte en afán de lucha para conseguir su objetivo.

SOLEDAD: es muy frecuente que las personas estériles por vergüenza o pudor que les supone explicar su problema, cambien sus relaciones con amigos y familiares. En ocasiones dejan de acudir a reuniones con amigos porque estos tienen hijos y por ello, se considera aconsejable compartir las emociones con personas que estén pasando por la misma situación mediante asociaciones de pacientes.

La confirmación del diagnóstico de esterilidad genera por tanto una situación de crisis a nivel psicológico y emocional que conlleva unos desajustes transitorios manifestados de forma e intensidad diferente en cada miembro de la pareja. Por tanto, el proceso de asimilación y adaptación a la situación dependerá de los recursos psico-sociales de los que disponga.

Hacemos un gran esfuerzo editorial. Compartiendo este artículo nos ayudas y motivas para seguir nuestro trabajo.

Autores y colaboradores

 Neus Ferrando
Neus Ferrando
Embrióloga
Licenciada en Biología por la Universidad de Valencia (UV). Postgrado en Biotecnología de la Reproducción Humana Asistida por la Universidad Miguel Hernández de Elche (UHM) con experiencia como responsable de laboratorio de Embriología y Andrología en el Centro Médico Manzanera. Más sobre Neus Ferrando

Todo sobre la reproducción asistida en nuestros canales.