Parece imposible pensar que, en reproducción asistida, unos ovocitos puedan meterse un rato en la nevera hasta que el paciente pueda recoger una muestra de semen. Pues según este artículo procedente de una revista de alto impacto científico, sí es posible, además de que se consigue mejorar las tasas de fertilización e implantación pero siempre y cuando existan unas horas máximas de incubación.

El éxito, según el artículo presentado, es la ralentización del metabolismo del propio gameto femenino.¡Toda una pasada!

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