Ligadura de trompas y vasectomía: ventajas e inconvenientes

Por (embrióloga).
Actualizado el 09/11/2016

Muchas parejas, cuando consideran que su deseo de paternidad se ha cumplido, se plantean la opción de recurrir a métodos anticonceptivos para evitar un nuevo embarazo.

Normalmente, al tener clara esta decisión, optan directamente por técnicas de esterilización permanentes. Sin embargo, esto a veces implica que, en un futuro, si se cambia de opinión, sea costoso recuperar la fertilidad. Por ello, os animamos a que consultéis previamente qué opciones tenéis y en qué consiste cada una.

Las técnicas de esterilización permanente más empleadas son:

Ligadura de trompas

La ligadura de trompas es una intervención quirúrgica que consiste en bloquear los conductos tubáricos para evitar que óvulo y espermatozoide se encuentren, pues es precisamente en la trompa donde se produce la fecundación.

La obstrucción se puede realizar empleando grapas, clips o anillos que pincen la trompa y, posteriormente, cortando o no la porción que queda entre las piezas.

Muchas mujeres aprovechan la cesárea para realizarse esta intervención y así evitar pasar de nuevo por quirófano y someterse a anestesia. En caso de practicarse en otro momento, se puede hacer de dos formas:

  • Laparoscopia: se realiza mediante unas mínimas incisiones abdominales, sin necesidad de practicar una cirugía abierta.
  • Histeroscopia: a través de una cámara que se introduce por la vagina, se llega hasta el útero y se practica la oclusión.

¿Es irreversible?

A pesar de que la decisión de someterse a la ligadura de trompas se toma teniendo claro que no se quiere tener más hijos, no son pocas las mujeres que se arrepienten. Por eso, la pregunta sobre si esta cirugía es definitiva es inevitable cuando se plantea recurrir a ella.

El proceso contrario a la ligadura se denomina repermeabilización tubárica y técnicamente es más complicada que la cirugía de obstrucción.

La posibilidad de volver a quedar embarazada dependerá de la edad que se tenga en el momento de practicar la repermeabilización y de qué tipo de obstrucción se practicase en la trompas, pues existen ciertos métodos que impiden volver a unir de nuevo los conductos.

Alternativas a la reversión de la ligadura

Cuando no es posible deshacer la oclusión, o aún pudiéndose revertir existen otros problemas de fertilidad que impiden el embarazo, es necesario recurrir a las técnicas de reproducción asistida. En este caso, la inseminación artificial está completamente descartada, dado que al estar las trompas obstruidas no podrá producirse la fecundación. Por tanto, se recurre directamente a la fecundación in vitro.

El proceso de FIV comienza con la estimulación ovárica: se emplean hormonas para aumentar el número de folículos que crecen en los ovarios para así poder obtener un mayor número de óvulos en la punción folicular. En el laboratorio, se fecundan los ovocitos con los espermatozoides de la pareja y se transfieren los embriones generados al útero de la madre.

Este proceso no requiere que las trompas sean permeables, por ello es una opción compatible, tanto en caso de ligadura irreversible, como si se trata de una patología que obstruya el paso por las trompas.

La Ley española de Reproducción Asistida contempla la posibilidad de transferir hasta un máximo de tres embriones por transferencia, por lo que la pareja puede acordar con el ginecólogo, teniendo en cuenta sus opciones, cuántos embriones quiere transferir. Sin embargo, en CREA apostamos por la transferencia de un único embrión, ya que evita tanto el embarazo múltiple como sus complicaciones asociadas. La aplicación de la transferencia única conlleva, además, un abaratamiento de los costes y gastos en la sanidad al reducirse los que implica una gestación múltiple. En CREA llevamos 5 años aplicando nuestro Programa de Transferencia de Embrión Único y, de hecho, el 70% de las ovodonaciones que hemos realizado se han hecho con la transferencia de un único embrión, manteniendo una de las mayores tasas de embarazo a nivel nacional.

Vasectomía

La vasectomía consiste en bloquear los conductos deferentes que transportan el esperma hasta la uretra, accediendo a ellos a través de una incisión en la bolsa escrotal. A pesar de que después de la operación el hombre sigue eyaculando con normalidad, no se encuentran espermatozoides en el semen.

Es una intervención mucho más sencilla que la ligadura de trompas debido a que solo requiere anestesia local y conlleva menos complicaciones postoperatorias.

Vasovasostomía: deshacer la vasectomía

En este caso también existe la operación contraria, denominada vasovasostomía. No obstante, es una técnica que, como en el caso de la repermeabilización de las trompas, es más complicada que la vasectomía. Aunque en ciertos casos sí que permite recuperar espermatozoides en el eyaculado, no siempre funciona, ya que puede verse afectada la calidad seminal por el contacto de los espermatozoides con la sangre. Cuantos más años se dejen pasar para revertir la vasectomía menos probabilidades hay de éxito.

¿Qué hacer si no funciona la vasovasostomía?

En caso de que la recanalización de los tubos deferentes no resultara o que la calidad seminal recuperada fuera baja, se puede optar por realizar una biopsia testicular.

Se trata de obtener una pequeña muestra de tejido del testículo para buscar y recuperar espermatozoides. La cantidad de espermatozoides recuperada en este tipo de muestras es pequeña, lo que implica tener que recurrir necesariamente a la inyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI).

Una buena opción para evitar tener que someterse a la aspiración testicular y al proceso de ICSI, (teniendo en cuenta el gasto económico que esto conlleva) es congelar una muestra de semen antes de realizar la vasectomía. Así, se asegura la posibilidad de poder tener hijos en un futuro si la pareja cambia de opinión.

Considerar el método más adecuado

Creemos que es importante que esta decisión sea tomada con el conocimiento de lo que supone y las consecuencias. No es raro ver casos de parejas que deciden volver a tener hijos después de haberse practicado alguna técnica de esterilización. Frecuentemente, las razones principales por las que desean revertir la cirugía son porque eran muy jóvenes cuando se sometieron a ella, o porque tienen una nueva pareja con la que quieren tener un hijo en común.

Es evidente que la gran mejora en la eficacia de las técnicas de FIV ha permitido a muchas parejas volver a tener hijos cuando pensaban que ya no podían optar a ello.

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Autor

 Andrea  Rodrigo
Andrea Rodrigo
Embrióloga
Licenciada en Biotecnología por la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) con Máster Universitario en Biotecnología de la Reproducción Humana Asistida, impartido por la Universidad de Valencia en colaboración con el Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI). Postgrado de Experto en Genética Médica. Más sobre Andrea Rodrigo

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