Testimonio en torno a la baja reserva ovárica extrema

Seguimos con más testimonios reales de mujeres cuyo problema de infertilidad es la baja reserva ovárica. Mujeres y parejas que han encontrado en la terapia natural una opción para mejorar su estado de salud general y en la mayoría de los casos encontrar la solución también a sus problemas de fertilidad.

Os dejamos con la historias de una de nuestras pacientes, Mercè, mujer de 44 años con útero hipoplásico y baja reserva ovárica extrema, quien gracias a Naturisthar pudo experimentar el embarazo natural, aunque finalmente perdiera a su bebé, probablemente debido a anomalías genéticas.

Es verdad que, como casi todo el mundo sabe porque es del conocimiento popular, precisamente uno de los riesgos de los embarazos a edades avanzadas, es que existe más riesgo de que el feto tenga anomalías cromosómicas incompatibles con la vida y acabar en un aborto, y si las anomalías son compatibles con la vida, que nazca con síndrome de Down o similares. Esta es otra de las razones principales por las que a partir de los 40 años se suele recomendar ovodonación.

Como Merçè bien explica en su testimonio, no se resignaba a acudir directamente a la reproducción asistida ni a la ovodonación. Por otro lado sabía o intuía que hay mujeres que contra todo pronóstico consiguen quedar embarazadas pese a todo, y pensaba que podría ser una de las afortunadas.

El caso de Merçè es extremo, y lo ponemos de ejemplo precisamente por lo difícil que es teniendo en cuenta que el punto de partida era una muy baja reserva ovárica y además se sumaba una edad ya muy avanzada en términos reproductivos: 43 años, AMH 0,2 y útero hipoplásico. Con su situación el embarazo espontáneo a los 44 años ya se “sale” de las estadísticas.

Es decir, que es completamente diferente una baja reserva ovárica con 38 años que con 43 años. Un lustro de diferencia es crucial y una “eternidad” en términos reproductivos. Precisamente por eso destacamos este caso, porque abre un camino radicalmente nuevo para otras mujeres, especialmente si son un poco más jóvenes, que son derivadas a ovodonación y que con nuestra ayuda podrían tener cabalmente y de forma realista muchas posibilidades de quedar embarazadas con sus propios óvulos, y que además el feto sea sano, tal y como demuestran otros casos de mujeres a las que hemos dado apoyo y que así lo han conseguido.

Justamente este mismo diciembre de 2015, otra de nuestras pacientes con 38 años y AMH 0,08 está embarazada espontáneamente y ya está en su 6ª semana de gestación. Es decir, tenía una bajísima reserva ovárica. Estamos muy confiados de que en este caso el feto evolucionará perfectamente. ¡Os lo confirmaremos cuando nazca el bebé y ella nos redacte su testimonio!.

Con esto no queremos decir ni mucho menos que sea totalmente imposible o completamente descabellado intentarlo con 43 años. Cada caso es diferente y requiere de estudio. Nuestra mamá más longeva tenía 45 años con un historial previo de 5 abortos. Y tenemos constancia de casos aún más tardios.

Si lees atentamente el testimonio de Merçè, verás que para ella fue un aspecto de inflexión total la gran mejora que experimentó en su salud. Además de darle esperanzas, sabía con toda certeza que si seguía nuestro protocolo de apoyo, hacía una excelente inversión. Si ponemos este ejemplo, además es porque queremos dar a entender que el fomento de la vitalidad se traduce en mejoras globales que incluso en el caso de que finalmente se opte por la ovodonación son de enorme trascendencia y alcance:

  • En primer lugar, porque la ovodonación únicamente aporta un embrión de calidad; pero ese embrión debe implantar en un útero receptivo, y sin salud reproductiva las posibilidades de embarazo decrecen, de hecho hay muchas ovodonaciones que no funcionan precisamente por problemas de implantación.
  • En segundo lugar y de la máxima importancia, porque incrementará la fuerza necesaria para sobrellevar la gestación, reduciendo las complicaciones perinatales a las mujeres, que a partir de los 35 años, ya están en un grupo de riesgo.

Nuestra intención es darle la vuelta a una lectura miope de este testimonio que solo vea lo triste y doloroso del desenlace e ir mucho más lejos, extrayendo una lectura de gran valor y utilidad.

Alteración de la reserva ovárica

¡Por fin un milagro! Hola, me llamo Mercè y tengo 44 años.

El mes pasado me ocurrió una cosa increíble y os la quiero explicar: me quedé embarazada, por primera vez y de forma natural. Y os preguntareis…¿cómo? Sí eso es casi imposible a esa edad, o al menos eso es lo que lees en la mayoría de páginas de internet. Pues para que veáis que no siempre hay que fiarse de datos, estadísticas o pronósticos. Eso son sólo cifras y no estamos acostumbrados a tener confianza en la naturaleza.

Yo, como, cada vez más mujeres en nuestra sociedad, fui retrasando mi momento de la maternidad por ciertas circunstancias. Así que cuando llegué a los 38 años, mi pareja y yo empezamos a buscar un bebé. Como los dos en principio estábamos sanos pensé que no tendría ningún problema. Sinceramente pensaba que sería coser y cantar. Sí que había oído que algunas parejas tenían problemas, que el estrés influye en la fertilidad y que a partir de los 35 años la mujer no es tan fértil, pero creía que no iba a ser mi caso.

Al principio todo era como un juego, divertido y todo, pero cuando cumplí los 41 años, y viendo que no me quedaba embarazada, decidí acudir a un especialista. Nos hicimos las primeras pruebas, los resultados de las cuales, fueron normales* y además recibimos información muy completa de los tratamientos de reproducción asistida que había. Esto para mí era un mundo totalmente nuevo y extraño. Estimulación, folículos, ovodonación… Sé que lo que hubieran hecho muchas persones habría sido decidirse ya a dar el paso para realizar un tratamiento in vitro, pero había algo dentro de mí que no se decidía, que no lo veía claro. Como si estos tratamientos fueran el último recurso, la última opción. Tenía que haber algo más antes… eso intuía yo. Hasta que a los 43 años y casi por casualidad, aunque creo que las casualidades no existen, oí hablar de Naturisthar.

*nota aclaratoria de naturISTHAR: en realidad Merçè está confundida, en las analíticas que le habían hecho con 41 años, ya se evidenciaba que, como es bastante habitual a esa edad, no tenía unos resultados alentadores. Tenía la FSH a 11,8 y el útero hipoplásico, y por lo tanto ya entonces indicaba baja reserva ovárica y la respuesta a una estimulación ovárica en una FIV hubiera tenido pocas posibilidades de éxito. Así se lo explicamos a Merçè.

Lógicamente 2 años más tarde, con 43 años, que es cuando acudió a nosotros, su reserva necesariamente debía ser mucho menor. Nuestra recomendación fue iniciar una pauta para intentar regular sus ciclos, y todo su organismo en general, antes de hacer unas nuevas analíticas.

Entonces, me interesó enseguida el tema y mi pareja y yo fuimos a una conferencia de Oliver y Esther. Nos cayeron bien y nos gustó lo que explicaron, ya que era la primera vez que oíamos hablar de un tratamiento natural (con acupuntura y plantas) aplicado al tema de la reproducción. Era como un rayo de esperanza, si realmente lo había, antes de decidirse a hacer una fecundación in vitro. Además ellos comentaban que incluso, si al final, después de seguir su tratamiento no te quedabas embarazada, tu cuerpo podría estar más sano y fuerte para afrontar una inseminación o una FIV. Ahí está la cuestión, se trata de sentirse y encontrarse más saludable para que tu cuerpo pueda afrontar mejor un embarazo. Y eso me reconfortó. Pensé que era lo que yo necesitaba, ya que hacía años que debido al estrés laboral y personal que arrastraba, mi nivel de energía era muy bajo y mis ciclos menstruales eran cada vez más irregulares.

Así que pensé que no perdía nada por intentar probar este tratamiento y si podría ganar mucho, pero realmente ¿podía funcionar? En principio, estaba claro que tenía que dedicar parte de mi tiempo a ir a las sesiones de acupuntura, en alimentarme bien y por supuesto había un gasto económico. Tengo que reconocer que al principio yo estaba un poco escéptica, ya que las primeras sesiones no noté nada especial, pero cuando ya llevaba un par de meses, mis reglas ya se habían regulado, dormía mejor y cuando me levantaba por la mañana me sentía con más energía. Esa mejora, me hizo sentir mejor a nivel físico y a nivel mental; me sentía más optimista y desde luego cada vez más capaz de afrontar un embarazo o tratamiento de fertilidad.

Fueron pasando los días y como no me quedaba embarazada*, Esther y Oliver me aconsejaron, debido a mi edad, hacerme una prueba de reserva ovárica y el resultado me dejó helada. Estaba en el límite más bajo de reserva; ésta era la realidad. Yo ya tenía más de 40 años y la prueba así lo reflejaba; tenía que aceptarlo… El resultado era muy bajo, pero todavía había esperanza. Así me lo decían Oliver y Esther, ya que ésta era una prueba importante, pero había más factores. A pesar de todo esto yo me quedé un poco hundida…

*nota aclaratoria de naturISTHAR: tan solo 3 meses después del inicio de nuestro tratamiento, Merçè realizó las nuevas analíticas que le recomendamos. Se verificó que con 43 años Merçè tenía la FSH a 33,8 y la AMH a 0,20. Con estos resultados tan negativos la derivación a ovodonación es la única opción en un centro de reproducción asistida, posibilidad que Merçè no contemplaba en absoluto. Ya que la mejora de Merçè en la regulación de sus reglas había sido muy evidente, cabía la esperanza de que si continuaba con nuestro tratamiento todavía podría recuperar su funcionalidad ovárica lo suficiente como para aspirar a realizar en una clínica de reproducción asistida una FIV natural, algo que en realidad ya estaba descartado en la clínica, ya que suelen poner como tope para este tipo de ciclo los 40 años. Por eso la derivamos a un ginecólogo reproductivo que nos conoce y sabe que con el apoyo de nuestro tratamiento cabe esperar pronósticos algo más optimistas incluso pasada esa edad.

Al repetir las analíticas tras otros 3 meses más, la FSH ya había bajado a 22,5, por lo que se confirmaba nuestra valoración de que Merçè estaba recuperando la función ovárica.

… pero entonces en Naturisthar nos hablaron del ciclo natural, un tratamiento in vitro, menos agresivo y más enfocado a mujeres en las que la cantidad de óvulos ya no es muy abundante. Así fui recobrando la esperanza, y poco a poco, fui recuperando la ilusión. Eso si, yo seguía con el tratamiento de acupuntura y los preparados de fitoterapia, y por fin me decidí a realizar una FIV de ciclo natural, en una de las clínicas que Naturhistar nos aconsejó.

Yo ya me sentía preparada física y mentalmente para realizar este tratamiento y cuando ya me había realizado las primeras ecografías, cuando ya lo teníamos programado y ultimado, los detalles con el doctor, cuando ya era inminente, cuando ya… zas!!! Se produce la gran sorpresa, el gran milagro: estoy embarazada y de forma espontánea y justo antes de empezar el tratamiento. ¡No me lo podía creer! ¡Por fin se había cumplido mi deseo! ¡Que maravillosa sensación! ¡Había valido la pena esperar y tener confianza!*

*nota aclaratoria de naturISTHAR: Merçè se quedó embarazada en julio de 2014, justo un año después del inicio de nuestra pauta. Consiguió llegar a la fase del latido fetal, y en la 9ª semana la ecografía mostró ausencia de latido, la razón casi segura es que el embrión tenía alguna anomalía.

Pese a este triste desenlace, Merçè ha tenido la feliz experiencia del embarazo espontáneo, y siente que su cuerpo tiene la fuerza necesaria para quedarse embarazada y es capaz de albergar vida. Esta lectura en positivo es muy, muy importante, ya que ahora sabe a ciencia cierta que si finalmente opta por una ovodonación, las posibilidades de llevar a término el embarazo y dar a luz un hijo sano son muy altas. La razón es que los problemas de la fertilidad femeninos no siempre están derivados de la baja reserva ovárica, sino que pueden derivarse muchas veces de fallos de implantación por problemas uterinos, autoinmunes, hematológicos, etc; por eso Merçè con su gestación hasta la 9ª semana, tiene la certeza de que cuenta con la capacidad de llevar adelante una gestación si contase con embriones de calidad mediante una ovodonación.

Por otro lado, para su marido se confirma que más allá de ser quien proporciona el esperma, el apoyo dado a Merçè fue decisivo y que su papel como apoyo en todo el proceso es fundamental.

Para ambos queda la certeza de la gran capacidad de autoregeneración del organismo. Al recibir las pautas personalizadas oportunas, y que con paciencia y perseverancia, naturISTHAR transformó y benefició enormemente la salud y el organismo de Merçè, así como su autopercepción como mujer.

3 comentarios

  1. usuario
    ESTHER IBARROLA

    Nuestra paciente de 38 años y AMH de 0,08 ya está en su semana 12 de gestación!!! y todo marcha a la perfección.

  2. usuario
    juernaow

    No se si es mejor sentir el embarazo y luego tener que pasar por lo doloroso de un aborto o directamente asumir la necesidad de la ovodonación. Qué duro ambos!! Ánimo Mercè!

    • usuario
      Esther Ibarrola

      Sin duda, tienes razón, en ambos casos es doloroso. Sin embargo, insisto en que hay que poner en valor la enorme importancia de que su experiencia le demostró feacientemente que tenía la fuerza y la capacidad de quedar embarazada. Una vez que su cuerpo le mostró que tenía esta vitalidad a nivel uterino; pero no a nivel de sus óvulos, era mucho más fácil abrirse y aceptar una ovodonación, confiando en que esta vía le permitiría ser madre finalmente.

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