Por Laura Garrido (embrióloga).
Actualizado el 11/06/2012

Cuando una pareja lleva más de un año intentando tener un hijo y no consiguen el embarazo, se recomienda que acudan a una clínica de reproducción asistida para comprobar su fertilidad, si es necesario deberán realizar un tratamiento para poder ser padres.

En la primera consulta se realiza una amplia entrevista así como una serie de pruebas para poder realizar un diagnóstico personalizado de la fertilidad de cada miembro de la pareja. Una vez se obtienen los resultados de ambos y analizándolos de forma conjunta se decide qué tratamiento es el más indicado.

Entre los tratamientos de la reproducción asistida encontramos tres técnicas básicas: inseminación artificial, fecundación in vitro e ICSI, existen muchas otras técnicas que son variantes de las anteriores. Además en el tratamiento base se pueden incluir técnicas complementarias, como la donación, vitrificación o congelación y DGP que consiste en una técnica de análisis genético del embrión.

Inseminación artificial (IA)

Es el tratamiento más sencillo de la reproducción asistida después de los coitos programados, se trata de introducir el semen en el interior de la cavidad uterina de la mujer, de esta forma aumenta la posibilidad de embarazo.

Dependiendo del origen del esperma utilizado encontramos dos tipos, la inseminación artificial de donante (IAD) y la inseminación artificial conyugal (IAC).

Fecundación in vitro (FIV)

La FIV es un tratamiento más invasivo que el anterior, ya que la fecundación se produce en el exterior del cuerpo de la mujer, por lo que posteriormente se debe realizar la transferencia de embriones.

Este tratamiento se utiliza en casos más graves de esterilidad o infertilidad que el anterior, y debido al aumento de la complejidad y las técnicas requeridas, su coste es mayor.

ICSI

El ICSI es la técnica más invasiva, ya que es el especialista en fertilidad el que escoge al espermatozoide más indicado para introducirlo en el interior del ovocito, de forma que aumenta la manipulación y se requieren más material de laboratorio, por lo que su precio es más alto.

De esta técnica han aparecido varias similares como el IMSI (que permite observar los espermatozoides a mayor aumento) o el PICSI (también conocido como ICSI fisiológico).

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Autores y colaboradores

 Laura Garrido
Embrióloga
Licenciada en Biotecnología por la Universidad Pablo de Olavide (UPO), con Máster Universitario en Biotecnología de la Reproducción Humana Asistida por la Universidad de Valencia (UV) y el Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI). Experiencia en laboratorios de FIV, andrología y análisis general. Embrióloga especialista en reproducción asistida. Más información

Un comentario

    1. Serena

      Me gustan estas páginas porque así te haces una idea de qué es lo que te puedes hacer, anticipaerte un poco a lo que encontrarás en la consulta y también me es muy útil para un avez ha pasado la consulta, porque lo asimilo mejor, allí con el doctor entre los nervios, que es todo nuevo, se te pasa hacer algunas preguntas, o dudillas