Vitrificación de ovocitos: Tú decides

De todos es sabido que en la sociedad actual hay un retraso voluntario de la maternidad debido a la incorporación de la mujer al mundo laboral y a la crisis económica. Como consecuencia muchas mujeres sufren a la larga, problemas de fertilidad. A medida que aumenta la edad de la mujer, biológicamente disminuye la posibilidad de embarazo y aumentan las de sufrir abortos o hijos con anomalías cromosómicas. El utilizar las técnicas de reproducción asistida para retrasar el momento de ser madre, podría suscitar ciertos problemas éticos.

Sin embargo la sociedad moderna tiene totalmente asumido que una mujer o pareja pueda decidir el momento en el que desean ser padres, incluso los derechos y libertades fundamentales contemplan el derecho a adoptar libremente decisiones que afecten a su vida reproductiva.

Así pues, respetando la autonomía individual de cada persona para decidir cuando quiere reproducirse, la mujer también tiene derecho a retrasar su maternidad y asegurarse unos ovocitos de calidad para cuando decida ser madre.

Qué hacer para conservar tu tesoro genético

Una vez que la mujer decide conservar sus óvulos (vitrificarlos) debe acudir a un Centro de Reproducción Humana Asistida debidamente acreditado por la comunidad autónoma competente, para concertar una entrevista con el ginecólogo y así pautar el tratamiento a seguir (estimulación ovárica). Este proceso se controla mediante ecografías vaginales y/o análisis de sangre de los niveles de hormonas ováricas. Los óvulos maduros se extraen por punción ovarica y aspiración folicular vía vaginal, en quirófano bajo sedación. Los óvulos obtenidos se clasifican en el laboratorio según madurez y calidad. Los aptos serán criopreservados mediante la técnica de vitrificación ultrarrápida y se mantendrán en tanques de nitrógeno líquido hasta su utilización con fines reproductivos.
Vitrificación de óvulos

Pasado el tiempo, ¿qué ocurre?

Cuando la mujer decida que ya quiere ser madre, y no lo consiga por medios naturales (ya sea debido a la edad avanzada, a problemas ginecológicos que van apareciendo con el paso de los años, a no poseer pareja…) es el momento de recuperar sus óvulos (jóvenes) que tiene conservados en el Banco de ovocitos de su Centro de Reproducción y someter a dichos óvulos a las pertinentes técnicas de fecundación (ICSI, microinyección intracitoplasmática de espermatozoides) para así, obtener el embrión o preembriones que serán transferidos al útero de la mujer (previamente preparada para que se produzca con éxito la implantación del embrión).

De todas maneras, se debe informar siempre que estas técnicas no pueden garantizar ni asegurar una futura gestación.

La legislación permite la utilización de ovocitos criopreservados durante toda la vida fértil de la mujer con lo que su conservación podría prolongarse hasta los 48-50 años de la mujer. Puede ser que una mujer haya decidido criopreservar sus ovocitos y después no utilizarlos al conseguir un embarazo por sus propios medios, al ser células sin fecundar, no habría ningún problema ético en su destrucción. Sin embargo, la escasez de ovocitos para donación, podría justificar la cesión a terceros, siempre que se cumplan todos los requisitos medico-legales y que la mujer progenitora lo consienta.

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