Uno de los principales inconvenientes de recibir gametos o embriones donados es la renuncia a la herencia genética. Cuando se produce la fecundación, la carga genética del óvulo y del espermatozoide se fusionan para dar lugar al genoma del futuro hijo.
En el caso de utilizar óvulos y espermatozoides de donante, la dotación genética del bebé corresponderá a la combinación de la dotaciones genéticas de los donantes y no de sus futuros padres.
Si únicamente se recurre a un donante (de óvulos o de espermatozoides), el hijo heredará la genética del o la donante y de uno de sus padres (del que ha aportado sus propios gametos).
En la imagen podemos ver un ejemplo de doble donación, en el que se renuncia a la carga genética total de los futuros padres.
Por otro lado, podemos ver un ejemplo de renuncia parcial, pues únicamente se recurre a la donación de espermatozoides. En este caso, el niño heredará la carga genética de su madre y del donante.