En la actualidad, la estabilidad laboral, económica y social de la mujer se ha antepuesto al hecho de ser madre por lo que el primer hijo empieza a buscarse entre los 35 y 39 años. Esto ha desencadenado que las parejas necesiten tratamientos de reproducción asistida para quedarse embarazadas, lo que supone un mayor riesgo en el embarazo y una mayor probabilidad de sufrir un parto prematuro.

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