Silvia Azaña, embrióloga en Reproducción Asistida ORG, nos habla de la paternidad con donante de esperma y de las dudas y miedos que pueden aparecer:
Cuando te enteras junto a tu pareja de que no será posible usar tus propios espermatozoides en el tratamiento de reproducción asistida, es normal que aparezcan emociones intensas como tristeza, frustración, culpa e, incluso, sensación de pérdida.
Y es que, aceptar la paternidad con donante de esperma no es algo sencillo. Se te plantea afrontar la paternidad de una manera que ni habías imaginado. Renunciar a aportar tu carga genética es un proceso que requiere tiempo, debes pasar por lo que se conoce como “duelo genético”. Y es importante transitarlo para tomar una decisión desde una situación más segura y no desde la presión.
También es habitual que durante este proceso te surjan preguntas como: ¿seré capaz de sentirlo como mío? ¿Cómo lo vivirá mi pareja?
Sin embargo, lo cierto es que la genética es solo una parte. La paternidad se construye con presencia, cariño, acompañamiento, responsabilidad… Y esto es lo que realmente crea el vínculo y no el ADN. Muchos hombres que han sido padres mediante donación de esperma lo viven con plenitud, y no sienten ninguna diferencia en el vínculo con su hijo o hija.
En cuanto a tu pareja, el proceso puede fortalecer vuestra relación si hay comunicación y acompañamiento mutuo. Pero también puede generar tensiones si uno de los dos lo vive con más dificultad.
Es importante darse el tiempo necesario para procesar, hablarlo y decidir en pareja y, si hace falta, acudir a apoyo psicológico especializado.
No olvides que la paternidad no se define solo por los genes, sino por el amor y el compromiso diario con tu hijo o hija.
Y recuerda que puedes encontrar información súper útil para tu tratamiento de reproducción asistida en nuestra guía Fertilidad con Cabeza.
