Silvia Azaña, embrióloga en Reproducción Asistida ORG, nos cuenta en este vídeo todo el proceso de una FIV con semen de donante:
La FIV es una técnica de reproducción asistida que consiste en la unión de los gametos (óvulo y espermatozoide) en el laboratorio. Por tanto, la fecundación no ocurre dentro del cuerpo de la mujer.
Esta técnica requiere estimular los ovarios con medicación hormonal, lo que se conoce como estimulación ovárica.
Normalmente, este paso del proceso de FIV comienza el tercer día del ciclo menstrual y dura alrededor de 10 días.
Se realiza para obtener una mayor cantidad de óvulos que en un ciclo menstrual sin estimulación. Y, durante esta fase, se llevan a cabo diversos controles analíticos y ecográficos.
Cuando los folículos ováricos en desarrollo alcanzan el tamaño deseado, se estimula su maduración final y se procede a la punción folicular.
La punción folicular es una intervención quirúrgica sencilla que se realiza bajo control ecográfico. Su finalidad es aspirar el líquido de los folículos ováricos a través de una aguja que se introduce vía vaginal. Esta intervención se realiza en quirófano y la paciente se encuentra sedada para que no sienta dolor.
Posteriormente, el líquido folicular aspirado es analizado en el laboratorio para la obtención de los óvulos.
Por otro lado, en una FIV con esperma de donante, el semen procede de un banco de donantes. Todas las muestras de semen de donante son congeladas tras su obtención durante un mínimo de 6 meses. Por tanto, una vez elegido el donante más adecuado, se descongela la muestra y se procesa, se capacita en el laboratorio.
Seguidamente, la fecundación del óvulo puede ser FIV convencional o ICSI.
Debido a que la muestra de semen procede de un donante y tiene buena calidad, sería posible realizar una FIV convencional. No obstante, en la actualidad, el uso de la ICSI es muy frecuente y está desplazando a la FIV convencional.
La ICSI es la inyección intracitoplasmática de espermatozoides. En este caso, se introduce el mejor espermatozoide seleccionado por su movilidad y morfología directamente en el interior del óvulo con ayuda de un microinyector.
Tras finalizar la fecundación de los óvulos, el cigoto comenzará su desarrollo embrionario mientras permanece en cultivo dentro de un incubador en el laboratorio.
Durante este periodo, el embriólogo observará y controlará su desarrollo y evolución hasta el día de la transferencia al útero de la futura madre.
La transferencia consiste en depositar el embrión en el útero con ayuda de una fina cánula, con la finalidad de que implante y obtener así la gestación. Este proceso no causa dolor ni requiere anestesia.
La transferencia de los embriones se puede realizar en día 3 o en día 5-6 (estadio de blastocisto) del desarrollo embrionario, dependiendo de la situación y de la forma de trabajar de cada laboratorio. Sin embargo, cada vez es más frecuente optar por la transferencia en estadio de blastocisto.
Por otro lado, lo habitual es transferir un único embrión o un máximo de dos embriones para evitar los riesgos de un embarazo múltiple, que sería peligroso tanto para la madre como para los fetos.
El resto de embriones no transferidos son criopreservados mediante vitrificación, congelados. Así, se podrían utilizar posteriormente para futuros intentos.
Finalmente, para confirmar si la mujer se ha quedado embarazada tras el tratamiento de FIV con semen de donante, se realiza una prueba de embarazo unos 12-15 días después de la transferencia embrionaria.
Es importante no realizar la prueba de embarazo antes de la fecha indicada, ya que podría dar un resultado erróneo.
