De modo general, realizar un test genético preimplantacional (PGT, antes llamado DGP) estaría aconsejado en situaciones como:
- Riesgo de transmitir una enfermedad genética al bebé, porque un progenitor padece una enfermedad genética de herencia dominante o ambos progenitores son portadores de mutaciones para una enfermedad genética recesiva.
- Cariotipo alterado en uno o ambos progenitores.
- Aborto de repetición.
- Fallos previos en ciclos de FIV.
- Edad de la mujer superior a 38-40 años, por el mayor riesgo de aneuploidías.
- Factor masculino severo, FISH de espermatozoides alterado o cuando se utilizan espermatozoides obtenidos del testículo o del epidídimo.

En cualquier caso, el equipo médico a cargo del tratamiento de reproducción asistida valorará cada caso particular para ver si realizar un PGT estaría indicado o no.
Puedes leer el artículo completo en: ¿Qué es el diagnóstico genético preimplantacional o DGP? ( 223).

Silvia Azaña Gutiérrez
Graduada en Biología Sanitaria por la Universidad de Alcalá y especializada en Genética Clínica por la misma universidad. Máster en Biotecnología de la Reproducción Humana Asistida por la Universidad de Valencia en colaboración con el Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI).
Número de colegiada: 3435-CV