Silvia Azaña, embrióloga en Reproducción Asistida ORG, nos cuenta en este vídeo cómo afrontar el diagnóstico de infertilidad masculina:
Cuando hablamos de tratamientos de fertilidad, el foco suele ponerse casi exclusivamente en la mujer. Sin embargo, en cerca de la mitad de los casos en los que hay dificultades para lograr el embarazo existe un factor masculino asociado (en solitario o junto a causas femeninas también). Y aun así, sigue siendo un tema del que cuesta hablar.
En primer lugar, ¿cuándo se debe consultar a un especialista? La recomendación general es acudir tras un año buscando el embarazo sin éxito, o a los seis meses si la mujer tiene más de 35 años. Pero no es necesario esperar ese tiempo si existen antecedentes médicos. En el caso del hombre, estos serían: problemas testiculares, cirugías previas en la zona genital, infecciones severas, tratamientos que puedan afectar la fertilidad o condiciones conocidas como el varicocele. Además, lo ideal es que el estudio de fertilidad se realice siempre a ambos desde el primer momento.
Cuando el varón recibe la noticia de que existe un problema de fertilidad masculina suele ser un golpe emocional fuerte. Muchos hombres tienden a vivir este proceso en silencio, les cuesta compartir cómo se sienten o pedir ayuda. Desafortunadamente, a nivel social se sigue asociando erróneamente la capacidad reproductiva con la masculinidad, lo que puede generar sentimientos de culpa, baja autoestima, frustración o aislamiento. Si es tu caso, es fundamental recordar algo: la infertilidad es una condición médica, pero no define quién eres.
Permítete procesar la noticia, pero recuerda que un diagnóstico es el punto de partida para buscar soluciones. Hoy en día, las técnicas de reproducción asistida permiten lograr el embarazo en la inmensa mayoría de los diagnósticos masculinos.
Vivir este proceso en equipo, manteniendo una comunicación abierta con tu pareja y apoyándote en profesionales que os ofrezcan claridad y empatía, marcará una gran diferencia en cómo afrontáis el tratamiento. ¿Y tú cómo lo estás viviendo? Te leemos en comentarios.
