Generalmente, lo primero que se hace es una ecografía transvaginal para evaluar el estado del útero y de los ovarios. Si en esta ecografía no se observa ninguna alteración, entonces se procede a llevar a cabo una histerosalpingografía para evaluar la permeabilidad tubárica.
De lo contrario, si en la ecografía hay sospechas de alguna anomalía uterina, tal vez ya no sea necesario hacer la prueba de las trompas de Falopio.

Marta Barranquero Gómez
Graduada en Bioquímica y Ciencias Biomédicas por la Universidad de Valencia (UV) y especializada en Reproducción Asistida por la Universidad de Alcalá de Henares (UAH) en colaboración con Ginefiv y en Genética Clínica por la Universidad de Alcalá de Henares (UAH).
Número de colegiada: 3316-CV