En este vídeo, Silvia Azaña, embrióloga en Reproducción Asistida ORG, nos habla sobre cómo interpretar las tasas de éxito.
Cuando buscas información sobre tratamientos de fertilidad, seguro que has visto frases como “tasa de éxito del 60%” o “más del 70% de embarazos conseguidos”. Pero… ¿qué significan realmente esos números? Vamos a aclararlo.
Las tasas de éxito reflejan, generalmente, el porcentaje de embarazos o nacimientos logrados con una técnica determinada, por ejemplo, una fecundación in vitro (FIV) o una inseminación artificial. Son una forma de medir los resultados, pero hay que tener cuidado y no dejarse llevar porque no siempre cuentan toda la historia completa. Te explico por qué.
No todas las tasas se refieren a lo mismo. Algunas clínicas hablan de tasa de implantación, otras de tasa de embarazo clínico y otras de tasa de recién nacido vivo. Por supuesto, no es lo mismo conseguir una beta positiva que llegar al parto. La tasa de implantación siempre será más elevada y atractiva, pero es un paso mucho más inicial en el camino de tener a tu bebé. Por eso, es importante preguntar siempre a qué tipo de tasa se refieren esos porcentajes.
Por otro lado, estas cifras dependen de muchos factores: la edad de la paciente, el tipo de tratamiento, la calidad de los óvulos y espermatozoides e, incluso, la experiencia del laboratorio. Dos personas pueden hacer el mismo tratamiento y tener resultados distintos.
¿Cómo interpretar entonces las tasas de éxito? En primer lugar, debes saber que las únicas tasas oficiales en España son las de la SEF (Sociedad Española de Fertilidad). Sin embargo, las tasas son una referencia estadística, no una promesa individual. Si una clínica tiene una tasa del 50%, no significa que tú tengas exactamente un 50% de posibilidades. Cada caso es único, y tu ginecólogo podrá orientarte de tus posibilidades de éxito según tu situación concreta.
Algunas clínicas destacan en sus mensajes publicitarios cifras muy altas, pero hay que leer la letra pequeña: a veces solo se refieren a pacientes jóvenes, a tratamientos de ovodonación o a ciclos seleccionados por cumplir ciertas características. Así que, no te dejes guiar solo por el número.
En resumen: las tasas de éxito son una herramienta útil para orientarte, pero no definen tus posibilidades reales. No resumas todo a una cifra, valora también un acompañamiento médico personalizado y en el que confíes.
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