Embarazo ectópico. Testimonio, miedo y dudas.
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Embarazo ectópico. Testimonio, miedo y dudas.

Actualizado el 30/04/2026
  1. patiduende
    patiduende Ver perfil

    El miércoles pasado 22 de abril confirmé con mi médica el positivo en la analítica de orina, y esa noche empezó la pesadilla.
    Empecé a sentir mucho dolor en el vientre, muy focalizado, en el lado derecho; durante la noche iba a más, e irradiando hacia la ingle y vagina. A la mañana siguiente no podía ponerme derecha del dolor que tenía, y se me iba hacia la pierna. Al ver que después de más de 14 horas el dolor no bajaba ni aún habiendo tomado un analgésico, si no que aumentaba mi pareja me llevó a urgencias directamente del hospital, sin pasar por el centro de salud.
    Cuando llegué allí, y dije lo que me pasaba (lo cual yo creía que eran gases fuertes) corriendo me trajeron una silla de ruedas y me llevaron al área de urgencias ginecológicas, pasándome corriendo a una consulta. Y tras dos minutos dentro la cara de la obstetra me lo dijo todo, sus labios se torcieron después de que la ginecóloga dijese no se observa saco en el útero. Siguieron mirando y moviendo el puto palito durante unos minutos más… me dijeron pasase al baño y me pusiera una bata, que tenía que ingresar, y cuando salí con ayuda de mi marido del baño, nos explicaron, que se trataba de un embarazo ectopico alojado en la trompa de falopio y que iban a intentar interrumpirlo médicamente, con una inyección. Metotrexato; un quimioterapéutico, un citotóxico que evita el crecimiento celular, todo para intentar evitar la cirugía. Me la ponen sobre las seis de la tarde, y menuda noche paso a pesar de tener calmante intravenoso… al día siguiente me dan el alta y me mandan a casa a todo siga su curso, con citas para analíticas para medir la hormona en sangre el 4º y el 7º día después del pinchazo.
    Menuda noche, y cada vez peor; mi marido tuvo que ir a trabajar y yo estaba que no podía ni moverme, pero no quería preocupar; y más cuando me avisaron que el tratamiento daba dolor abdominal, hinchazón, sangrado, malestar, caída de cabello, mareo…
    Mi padre vino a estar conmigo hasta que viniera mi marido. Todo iba a peor, no veía bien, me dolía bajo de las costillas, notaba presión bajo los hombros, no era capaz de ponerme de pie, pinchazos en el ano y vagina y el dolor, que dolor… y que miedo.

    Mi marido llegó sobre las 16:30, y llorando le dije “algo está explotando, y yo voy a explotar también”.

    Cuando llegué al hospital había momentos en los que no era capaz de decir más de 3 palabras seguidas, estaba cansadísima, me faltaban las fuerzas, llevaba desde el miércoles por la noche sufriendo, mi cuerpo no aguantaba más. Al entrar a la consulta solo con palparme, incluso solo con verme la barriga (hay que tener en cuenta que mido 1’45 y peso 38kg) sabiendo que la gestación era de menos de 6 semanas y la barriga era de al menos 4 meses de gestación, hemorragia había, me miraron y me informaron de que iban a hacerme el preoperatorio, que iban a venir del banco de sangre para preparar la transfusión y avisar a anestesista. En cuanto pudiéramos iríamos a quirófano. Me reconocieron vía ecografía vaginal y por fuera, y palpando, pero no sabían con qué se iban a encontrar ya que la hemorragia dificultaba ver que estaba pasando.

    Lo único que les dije fue: “no puedo morirme, mis hijos me necesitan y yo necesito estar para ellos”.

    Mi marido lloraba, las matronas me miraban con lástima, yo solo quería que todo saliese bien, no podía perder fuerzas llorando. Me despedí de mi marido, diciéndole que le amaba y que cuidase a los amores de nuestra vida, a nuestros dos pequeños (de 4 y 2 años).
    Y entré a quirófano.
    Salí de quirófano.

    Nada dolía, que placer, ese ratito de dormir había sido como dormir 3 días seguidos, que placer, y estaba viva. Pero de repente algo me hizo temblar y con dolor de garganta por el tubo que tuve para la respiración durante la cirugía, pregunté cómo pude qué había pasado; y me dijeron que solo quitaron la trompa derecha y limpiaron bien, que el resto estaba bien, que había tenido suerte; tres incisiones, tres heridas de guerra. Y qué felicidad más tonta, con todo lo que estaba pasando y yo pensando en que podría volver a ser madre…
    Cuando la anestesia se fue volvieron los dolores, pero nada que ver, esto no era nada, molestia en comparación; y gases debido al CO2 que meten para operar, mira si al final sí que iban a ser gases, pensé. Mareos muchos mareos, y falta de fuerzas.

    5 días después, sigo flojita; sangro como si fuese una menstruación flojita, algún mareo esporádico, dolor muy tolerable, me cuesta mucho hacer reposo porque me encuentro “bien”, pero ahora viene la otra parte de esta historia, y que jodida se presenta…

    Ahora fuera de peligro, joder como duele no tener a mi bebé, que mal me siento de haber deseado que lo sacasen, que me lo quitasen, que me salvasen la vida; que ese bebé que no iba a poder llegar a nacer le quitase la vida a la madre de sus hermanos…
    Como duele la pena, a pesar de ser una gestación de tan pocas semanas. Y ahora vienen los miedos. ¿Se irá esta pena algún día o siempre será una parte de mi? ¿Podré tener otro bebé ? ¿Volverá a pasar lo mismo? Que miedo, qué pena, que mierda…

    No había llorado, no había hablado de mi dolor, hasta que hoy he visto a mi marido llorando y mirando el papel que el miércoles antes nos hizo tan felices… Ahí me he roto.

    Sé que después de la medicación que me pusieron al menos tengo que esperar 4 meses para intentarlo.
    Mi marido no quiere ni hablar de ello, dice que no puede ni pensar en la posibilidad de volver a pasar por esto.

    No sé qué viene ahora… Supongo que sanar y luego ya se verá.

    30/04/2026 a las 23:06