Mi experiencia es con la clínica Vida Recoletas de Sevilla. No sé cómo sería antes, cuando era IVI, pero mi experiencia ha sido nefasta. Fuimos mi novia y yo a una primera consulta gratuita para informarnos del método ROPA. En esta primera consulta nos hacían una ecografía a las dos y el análisis de la antimulleriana. Entre la ecografía y el análisis pasó más de una hora de espera, y la clínica estaba vacía en ese momento. Hay otros detalles más pequeños como que el formulario de entrada, en caso de estar casada, se refiera a tu pareja únicamente como MARIDO. Puede parecer una tontería, pero cuando una gran parte de tus clientes son probablemente parejas homosexuales, este tipo de “bienvenidas” dejan mucho que desear. Es una tontería, pero sienta mal tener que tachar siempre la palabra MARIDO para tener que corregirla. Es tan sencillo como poner “cónyuge” como hacen todas las demás clínicas. Pero bueno, quitando esos pequeños detalles, la consulta fue el motivo de mi terrible experiencia con ellos. En un primer momento todo iba bien, las preguntas y las explicaciones nos gustaron. Pero en cuanto supieron que estábamos mirando varias clínicas, consultando e informándonos para escoger una, toda la situación cambió. Pasaron de centrarse en tema salud a una actitud mucho más comercial y fría. Nos vendieron la clínica con la vanguardia de la vanguardia, con el número tan bonito de madres lesbianas que habían conseguido ya en su clínica, con porcentajes de éxito por las nubes y cuando preguntamos “¿al primer intento?”, nos respondieron con evasivas. Pasamos a la ecografía. Nosotras tenemos claro que yo quiero ser la donante y mi pareja la gestante. Fui la primera con la ecografía y me contaron 7 folículos nada más. Tengo 31 años; 4 en un ovario y 3 en el otro. “Tienes reserva ovárica baja”, fue lo único que me dijeron. Se me cayó el alma al suelo, porque he estado informándome y era consciente de lo bajo que era ese número. Le pregunté repetidas veces si podía ser por el momento del ciclo en el que me encontraba, fase lútea tardía, estaba a menos de una semana de que me viniera la regla. Toda su respuesta fue “sí, pero es baja”. Constantemente. Aparte de eso también me diagnosticó un principio de endometriosis. Le hicieron la ecografía a mi pareja, a quien le contaron hasta 19 folículos, y lejos de animar o ayudarme a entender mis posibilidades, el doctor lo único que dijo fue “ves la comparación? La diferencia? Ella tiene muchos más”. Acabó la ecografía y volví a preguntar varias veces qué significaba todo eso. Porque tengo mis controles al día e incluso me habían llegado a diagnosticar ovarios poliquísticos hace unos años. La respuesta fue que los ginecólogos de la seguridad social no siempre miran todo en detalle. Un comentario totalmente fuera de lugar, pues ni me parece procedente con un compañero de profesión, ni sabía si mi ginecólogo era privado o no (lo es). Seguí preguntando y solo me daba evasivas, no me explicaba absolutamente nada más que dejarme claro que mi reserva ovárica era baja. Mi pareja preguntó también varias veces, pues a mi se me veía CLARAMENTE afectada por todo esto, y pasaron a ofrecernos una visita por la clínica y su laboratorio. Nada más. Nos hicimos el análisis y, de nuevo, me dijeron “el tuyo saldrá más bajo que el de ella. Os llamaremos”. Estuve hundida todo el fin de semana hasta que llegó el análisis: 1’7. De nuevo, por teléfono “está bajita”. Puedo entender que este un poco más baja de lo que se espera para mi edad, aún así el valor entraba dentro de la normalidad y seguían repitiéndome que está baja. Constantemente. Lo pasé muy mal durante toda la semana, pensando que esto podía reducir enormemente nuestras posibilidades. Que no podrían sacar muchos óvulos de mí, y que podríamos no conseguir ningún embrión al final. Después de eso tuvimos cita con otra clínica. Me repitieron ecografías (en los primeros días del ciclo), la antimulleriana y análisis varios. Resultado: - 19 folículos. 11 en un ovario y 8 en otro. - Antimulleriana de 2’9. - Ningún indicio de endometriosis. Sus laboratorios, procedimientos y tecnologías son las mismas de Vida Recoletas, pero no te las repiten hasta la saciedad para vendértela, sino que priman responder tus dudas y el trato al paciente. Su precio muchísimo más competitivo, incluyendo muchas cosas que Vida no incluía. El precio de Vida es desorbitado y lo podría entender si efectivamente su laboratorio fuese mucho mejor que otros, pero no es el caso. Y con ese trato tan frío, dejando a alguien visiblemente afectada con preguntas sin responder, desde luego jamás volvería allí.