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La visión borrosa puede ser un síntoma de preeclampsia, enfermedad propia del embarazo que ocasiona un aumento de la presión arterial (hipertensión), retención de líquidos y pérdida de proteínas en la orina (proteinúria). La preeclampsia suele producirse en el último trimestre del embarazo, y además de la visión borrosa, existen otros síntomas como zumbido de oídos, dolor de cabeza y náuseas.
Otra complicación visual común es la aparición de cuadros de migraña,, ya que durante la gestación los ojos se vuelven más sensibles a estímulos que desencadenan los dolores de cabeza.
Como consejo, los oftalmólogos recomiendan las revisiones periódicas durante el embarazo y el uso de gafas de sol para proteger los ojos de los rayos ultravioletas.
Cuando se produce embarazo, el organismo lo detecta de forma que evita que se presente la regla en los siguientes meses.
Una de las preocupaciones más frecuentes de las mujeres embarazadas es saber cuándo volverán a tener la menstruación tras el parto. El tiempo de espera de la regla cuando se da a luz varía mucho en función de si la mujer amamanta al bebé o no.
La lactancia materna es un periodo anovulatorio. Al principio no se produce ovulación porque las tomas de leche son cada dos horas. Conforme se vayan espaciando las tomas, el organismo vuelve a producir las hormonas necesarias y se comienza a ovular. En ocasiones se ovula, pero no se produce menstruación como tal hasta más tarde. Por tanto, si se da el pecho, será necesario emplear métodos anticonceptivos para no quedar de nuevo embarazada durante la lactancia. Lo más habitual es que la menstruación vuelva a los 4 o 6 meses después del nacimiento del bebé.
Si la mujer no opta por la lactancia del bebé, la menstruación aparece antes. Esto suele ocurrir cerca de los dos meses tras el parto.
Es una elección muy personal, depende de cómo vayas a sentirte. Los expertos en psicología recomiendan que sí se explique y se trate el tema con total naturalidad. En la sociedad, cada vez somas más conscientes de que nada tiene que ver el hecho de ser madre o padre con aportar un óvulo o un espermatozoide.
No, aunque los embriones sean de otra pareja no existe incompatibilidad por rechazo, desde el punto de vista inmunológico el embarazo es una situación muy especial. Las defensas no actúan contra el bebé, permitiendo que se desarrolle en el interior del útero materno.