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Decidir ser madre soltera a los 44 años y aceptar que necesitas una donación de óvulos para ello no ha sido fácil. Es difícil explicar con palabras todo lo que he vivido y sentido durante todo el proceso, pero ahora que estoy embarazada, que he oído el latido de mi hijo y que todo evoluciona favorablemente, sé que ha valido la pena. He pasado muchos nervios, incertidumbre, momentos difíciles y delicados, pero nunca me he sentido sola. El trato humano que he recibido durante todo el tratamiento ha sido buenísimo, desde la recepcionista, el biólogo, la Dra. Serra y todo su equipo. Realmente pienso que se me ha acompañado dándome la información detallada en todo momento y lo más importante, el realismo de las posibilidades y la respuesta a todas mis dudas con paciencia y cariño. Os estaré eternamente agradecida.