La esterilidad en ocasiones tiene su origen en algún tipo de problema psicológico y no físico. En el caso de las mujeres la ansiedad por quedarse embarazada, la responsabilidad de la maternidad, algún cambio brusco en el estilo de vida o la preocupación por que el bebé nazca sano son los causantes de alteraciones en la ovulación que, a su vez, provocan la esterilidad. En los hombres las preocupaciones se centran más en la economía familiar o el estrés.

Es recomendable consultar a un especialista que nos ayude a superar este estado de ansiedad antes de evaluar la posibilidad de iniciar algún tratamiento de reproducción asistida.

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