La endometriosis es una de las enfermedades ginecológicas más frecuentes y, al mismo tiempo, una de las más complejas. Se estima que afecta aproximadamente al 10 % de las mujeres en edad reproductiva y hasta al 50 % de aquellas que consultan por problemas de fertilidad. Sin embargo, una de las preguntas que más preocupa a las pacientes es si la endometriosis "estropea" los óvulos y reduce sus posibilidades de conseguir un embarazo.
La respuesta no es sencilla. La endometriosis puede influir en la fertilidad de diferentes maneras y, aunque en algunos casos puede afectar a la calidad ovocitaria, no todas las mujeres experimentan el mismo impacto. Comprender cómo actúa esta enfermedad permite tomar decisiones más acertadas y diseñar el tratamiento más adecuado para cada paciente.
A pesar de su nombre, la endometriosis no es una enfermedad que afecte únicamente al útero.
Se produce cuando un tejido similar al endometrio —la capa que recubre el interior del útero— aparece fuera de su localización habitual, implantándose en los ovarios, las trompas de Falopio, el peritoneo e incluso, en ocasiones menos frecuentes, en otros órganos de la pelvis o del tórax.
Este tejido responde a los cambios hormonales del ciclo menstrual y desencadena un proceso inflamatorio crónico que puede provocar dolor, adherencias, alteraciones anatómicas y dificultades para conseguir un embarazo.
Durante muchos años se pensó que la infertilidad asociada a la endometriosis se debía únicamente a estas alteraciones anatómicas. Hoy sabemos que la enfermedad también modifica el ambiente biológico que rodea al ovario y al óvulo.
¿Puede afectar realmente a la calidad de los óvulos?
Cada vez existen más evidencias de que, especialmente en las formas moderadas y graves de la enfermedad, la endometriosis puede alterar el microambiente donde se desarrolla el ovocito.
El líquido folicular que rodea al óvulo presenta concentraciones elevadas de mediadores inflamatorios, radicales libres y sustancias relacionadas con el estrés oxidativo. Este entorno puede interferir en procesos fundamentales para la maduración ovocitaria, como la producción de energía por las mitocondrias, la correcta formación del huso meiótico o la estabilidad del ADN.
Diversos estudios han demostrado que los ovocitos procedentes de mujeres con endometriosis pueden presentar una menor competencia para completar la fecundación y desarrollarse hasta el estadio de blastocisto. Sin embargo, este efecto no es uniforme y depende de múltiples factores, como la edad de la paciente y la extensión de la enfermedad.
En otras palabras, tener endometriosis no significa que todos los óvulos sean de peor calidad ni que el embarazo sea imposible.
El papel de la inflamación
Uno de los mecanismos más estudiados es la inflamación crónica.
La endometriosis genera un ambiente inflamatorio persistente dentro de la pelvis. En el líquido peritoneal aumentan numerosas citocinas y mediadores inflamatorios, como la interleucina-6 (IL-6), el factor de necrosis tumoral alfa (TNF-α), la interleucina-1β (IL-1β) y diversas prostaglandinas.
Estas moléculas pueden alterar la comunicación entre el ovario y el folículo en desarrollo, modificar la maduración del ovocito e incluso afectar a la fecundación y al desarrollo embrionario temprano.
Además, esta inflamación favorece la aparición de estrés oxidativo, un desequilibrio entre la producción de radicales libres y la capacidad antioxidante del organismo. Las mitocondrias, auténticas centrales energéticas del óvulo, son especialmente sensibles a este fenómeno.
Las mitocondrias: una pieza clave
El óvulo es una de las células con mayor número de mitocondrias del organismo.
Estas estructuras son responsables de producir la energía necesaria para completar la meiosis, permitir la fecundación y sostener las primeras divisiones del embrión.
Diversas investigaciones han observado alteraciones en la función mitocondrial de los ovocitos procedentes de mujeres con endometriosis, incluyendo una menor producción de ATP, cambios en el potencial de membrana y un incremento del daño oxidativo.
Aunque todavía se investiga hasta qué punto estas alteraciones condicionan los resultados clínicos, representan una de las explicaciones biológicas más sólidas sobre el posible impacto de la enfermedad en la calidad ovocitaria.
¿Influye la presencia de endometriomas?
Los endometriomas, conocidos popularmente como quistes de chocolate, son una de las manifestaciones más características de la endometriosis ovárica.
Además de ocupar espacio dentro del ovario, pueden generar un ambiente inflamatorio local que afecte al tejido ovárico sano.
Numerosos estudios han demostrado que las mujeres con endometriomas suelen presentar una menor reserva ovárica, especialmente cuando los quistes son grandes o afectan a ambos ovarios.
¿Es recomendable operar un endometrioma antes de una Fecundación In Vitro?
Esta es una de las dudas más habituales en consulta.
Durante años, la cirugía era el tratamiento prácticamente sistemático de los endometriomas antes de iniciar una Fecundación In Vitro. Sin embargo, hoy sabemos que esta decisión debe individualizarse cuidadosamente.
La extirpación quirúrgica puede aliviar el dolor y facilitar el acceso al ovario durante la punción folicular, pero también puede eliminar tejido ovárico sano y reducir la reserva ovárica.
Por este motivo, las principales sociedades científicas, como la European Society of Human Reproduction and Embryology (ESHRE), no recomiendan operar de forma rutinaria todos los endometriomas antes de un tratamiento de reproducción asistida.
La decisión dependerá del tamaño del quiste, de los síntomas, de la sospecha de malignidad, de la edad de la paciente, de la reserva ovárica y de la experiencia del equipo médico, así como de la accesibilidad de los ovarios.
¿Los embriones también pueden verse afectados?
Una pregunta frecuente es si la posible alteración de los óvulos implica necesariamente que los embriones sean de peor calidad.
La respuesta es tranquilizadora.
Aunque algunos estudios han encontrado ligeras diferencias en determinados parámetros del desarrollo embrionario, la mayoría de las investigaciones muestran que, cuando se obtiene un embrión de buena calidad, sus posibilidades de implantación son similares a las de mujeres sin endometriosis.
Esto significa que el principal desafío suele ser conseguir un número suficiente de ovocitos competentes, más que una disminución universal de la capacidad de implantación de los embriones.
La importancia de un tratamiento personalizado
No todas las mujeres con endometriosis necesitan el mismo tratamiento.
Algunas conseguirán un embarazo espontáneo, mientras que otras requerirán inseminación artificial, Fecundación In Vitro o estrategias más complejas de preservación de la fertilidad.
La edad, la reserva ovárica, la localización de la enfermedad, la presencia de dolor, las cirugías previas y el deseo reproductivo son factores que deben valorarse de manera conjunta.
En los últimos años, también se investiga el papel de nuevas estrategias destinadas a proteger la función ovárica, reducir el estrés oxidativo y optimizar la calidad ovocitaria. Algunas de ellas incluyen tratamientos antioxidantes, moduladores del metabolismo mitocondrial y técnicas de medicina regenerativa. Aunque los resultados iniciales son prometedores, muchas de estas terapias todavía necesitan estudios clínicos de alta calidad antes de incorporarse de forma rutinaria a la práctica clínica.
Un mensaje de esperanza basado en la evidencia
Recibir un diagnóstico de endometriosis puede generar incertidumbre, especialmente cuando existe un deseo de ser madre. Sin embargo, es importante recordar que la enfermedad no afecta a todas las mujeres de la misma manera y que muchas pacientes consiguen un embarazo, tanto de forma espontánea como mediante tratamientos de reproducción asistida.
Los avances en el conocimiento de la endometriosis han permitido comprender mejor cómo influye en la función ovárica y desarrollar estrategias cada vez más personalizadas para minimizar su impacto. Hoy sabemos que no basta con tratar la enfermedad; también es fundamental proteger la reserva ovárica, preservar la calidad de los ovocitos y elegir el momento más adecuado para buscar el embarazo.
En medicina reproductiva, cada caso es único. Por ello, el mejor tratamiento no es el más agresivo ni el más innovador, sino aquel que se adapta a las características de cada mujer. La combinación de un diagnóstico preciso, una planificación individualizada y un equipo con experiencia sigue siendo la mejor herramienta para transformar un diagnóstico de endometriosis en un proyecto reproductivo con las mayores posibilidades de éxito.
