Silvia Azaña, embrióloga en Reproducción Asistida ORG, nos cuenta cómo está el bebé en la octava semana de gestación:
En la octava semana de embarazo, el embrión sigue creciendo rápidamente. Su cabeza es mucho más grande que el resto del cuerpo, aunque ya empieza a alargarse y a comenzar a tomar la forma del futuro bebé.
El tamaño del embrión con 8 semanas de embarazo es de unos 13-18 mm y puede pesar unos 3 gramos.
Los rasgos faciales del embrión ya son más evidentes: se forman la nariz y el labio superior, las orejas empiezan a tomar su forma y los ojos se cubren con la piel que formará los párpados.
Otro cambio muy importante que sucede en la octava semana de embarazo es que se forma la piel del embrión. Esta es translúcida, por lo que deja ver el esqueleto formado por cartílagos suaves todavía.
El corazón posee ya cuatro cámaras. Se diferencian las válvulas aórtica y pulmonar y la sangre se bombea de manera muy fuerte y acelerada, sobre unos 180 latidos por minuto.
En la semana 8 de embarazo, también es posible comprobar cómo los brazos y las piernas del embrión se han alargado. Es posible distinguir las manos y los pies. Además, los dedos empiezan a formarse, aunque permanecen unidos por membranas. Los codos ya son visibles.
En cuanto al cerebro, aún no se ha formado completamente, pero se encuentra unido a la médula espinal y van apareciendo las vías neuronales.
Por otro lado, en la semana ocho de embarazo, la placenta ya se encuentra implantada en el útero y seguirá creciendo en las próximas semanas. Hasta ahora, la alimentación del embrión ha dependido de su vesícula vitelina, una estructura embrionaria que desaparece. El embrión ha crecido mucho en las últimas semanas y sus requerimientos nutricionales han aumentado. Por tanto, la placenta asume la función de alimentar al bebé a través del cordón umbilical a partir de este momento. Así, el embrión recibe los nutrientes y el oxígeno necesarios para su desarrollo por parte de la sangre materna.
