Silvia Azaña, embrióloga en Reproducción Asistida ORG, nos cuenta en este vídeo cómo se diagnostica la infertilidad femenina por factor tubárico:
En la mayoría de casos, los problemas en las trompas de Falopio no provocan síntomas que la mujer pueda percibir.
Por ello, el factor tubárico es diagnosticado, en muchas ocasiones, cuando la pareja lleva un tiempo intentando concebir sin conseguirlo y procede a hacerse un estudio de fertilidad.
La permeabilidad de las trompas de Falopio puede evaluarse a través de las siguientes pruebas diagnósticas:
Ecografía. Se realiza de forma rutinaria en la consulta de ginecología, pero esta prueba solo es capaz de detectar un hidrosalpinx de gran tamaño.
Histerosalpingografía. Es la prueba más utilizada para comprobar la permeabilidad de las trompas de Falopio. Consiste en la introducción de un líquido de contraste por el cuello uterino para observar su trayectoria hacia las trompas, a medida que se toman imágenes por rayos X. Si hubiera alguna obstrucción en las trompas, el líquido de contraste quedaría atrapado y se observaría en las imágenes.
Histerosalpingosonografía. Esta prueba es similar a la anterior, pero se introduce por el cérvix una solución salina o un gel en lugar del líquido de contraste. Además, en este caso, el uso de rayos X se sustituye por la ecografía.
Laparoscopia. Es una intervención quirúrgica en la que, con anestesia general, se realizan unas pequeñas incisiones bajo el ombligo de la paciente. Esto permite introducir una pequeña cámara para observar las trompas de Falopio, así como su relación con el resto de estructuras de la cavidad pélvica. Lo habitual no es realizar una laparoscopía solo con finalidad diagnóstica, sino también quirúrgica para corregir alguna posible alteración encontrada. Por ello, la laparoscopia solo se suele hacer en caso de sospecha de endometriosis, de alguna adherencia o de otra alteración que pueda ser corregida quirúrgicamente en ese mismo momento.
