Respetar los tiempo después de un tratamiento de fertilidad es fundamental para evitar llevarse sorpresas indeseadas. Por ello, da igual que se haga una FIV convencional o una ICSI, lo ideal es esperar al menos 10-12 días desde la transferencia embrionaria para hacerse una prueba de embarazo.

De esta manera, se reduce el riesgo de falso positivo o falso negativo. Además, cabe destacar que el análisis de la beta-hCG en sangre ofrece un resultado más preciso que el test de embarazo casero en orina.
Puedes leer el artículo completo en: ¿Cómo es el proceso de ICSI paso a paso? – Fases del tratamiento ( 437).

Marta Barranquero Gómez
Graduada en Bioquímica y Ciencias Biomédicas por la Universidad de Valencia (UV) y especializada en Reproducción Asistida por la Universidad de Alcalá de Henares (UAH) en colaboración con Ginefiv y en Genética Clínica por la Universidad de Alcalá de Henares (UAH).
Número de colegiada: 3316-CV