El Dr. Adolfo de Prados, ginecólogo de la clínica Equipo Juana Crespo, nos cuenta en este vídeo las principales indicaciones del uso del plasma rico en factores de crecimiento con el objetivo de mejorar el endometrio:
Debemos partir de la base de que, para conseguir un embarazo, no solo necesitamos un embrión sano genéticamente, sino también un útero funcional. Y para hablar de útero funcional, no solo hablamos de una parte, sino de un todo.
Dentro de ese todo está el endometrio. El endometrio es la capa interna del útero donde el embrión se pegará en el primer momento del embarazo. Este endometrio, para que funcione, debe ser receptivo. ¿Y qué es ser receptivo? Pues expresar todos los cambios moleculares que le den la bienvenida a ese embrión para hacer una valoración de si un endometrio es receptivo o no.
Son múltiples los tests que tenemos: desde ecografías, donde nos van a permitir ver un endometrio trilaminar, hasta analíticas hormonales o valoración incluso de la microbiota. Pero a pesar de tener endometrios que visualmente nos parezcan correctos, que hormonalmente sean correctos y transferir embriones sanos, en ocasiones tenemos pacientes en los que esto fracasa.
Es en este momento en el que nos tenemos que enfocar a tratamientos innovadores que solucionen este fallo funcional del útero. Aquí destaca el plasma rico en plaquetas. El plasma rico en plaquetas es una fracción de nuestra sangre que se extrae a partir de una analítica sanguínea normal y corriente, que se utiliza para regenerar dentro del contexto de la medicina regenerativa y devolver sustancias y funcionalidad a ese, no solo endometrio, sino capa inferior (subendometrio), donde están las células que en los sucesivos meses darán lugar a un endometrio funcional.
Se trata de un autotransplante; es decir, no hay riesgo de introducir sustancias tóxicas, no hay riesgo de que tenga ningún tipo de complicación. Tenemos que tener en cuenta que este plasma rico en plaquetas tiene diferentes formas de administrarlo.
En nuestra clínica, en Equipo Juana Crespo, no instilamos —es decir, no introducimos el plasma rico en plaquetas dentro de la cavidad porque esto se saldría en gran parte en el momento de introducirlo— sino que lo inyectamos en esta capa por debajo del endometrio, que es la que se encarga de, en futuros ciclos, dar un endometrio funcional.
Pero no podemos pensar que solo el plasma rico en plaquetas va a solucionar el problema. Esto se debe englobar dentro de una estrategia integral donde no solo actuemos desde el punto de vista de la medicina regenerativa, sino también con un tratamiento médico que ayude a tener niveles hormonales y un aspecto uterino correcto para la transferencia.
No todas las pacientes son susceptibles de someterse a un tratamiento de plasma rico en plaquetas. Aquí destacarían pacientes que tienen úteros polioperados, ya sea por legrados, por miomas o por pólipos; pacientes que se han sometido a radiofrecuencia y tienen una zona de tejido que está necrótico, es decir, está muerto y tenemos que regenerarlo para permitir una correcta invasión; y también pacientes con patologías como puede ser la adenomiosis o el síndrome de Asherman.
El síndrome de Asherman supone que la cavidad se queda completamente pegada después de un legrado y ahí no permite ni tener reglas ni tampoco que implante un embrión.
A modo de resumen: el plasma rico en plaquetas entra dentro de una medicina regenerativa, de una medicina innovadora que busca solucionar problemas en los que nuestros pacientes se encuentran. No podemos olvidar que cada vez nuestros pacientes tienen una edad mayor y no solo envejece el ovario, también envejece el útero. El plasma rico en plaquetas, dentro de un enfoque personalizado a cada uno de nuestros pacientes, puede devolverle la funcionalidad a un útero que actualmente no tiene la capacidad de gestar.
