No, la inseminación artificial no aumentaría el riesgo de sufrir un aborto en comparación con un embarazo concebido de forma natural.
Es importante saber que el riesgo de pérdida gestacional está relacionado principalmente con otros factores propios de cada paciente, como la edad de la mujer (que influye directamente en la calidad de los óvulos) o posibles causas subyacentes de la propia infertilidad (como alteraciones uterinas, endocrinas o genéticas), pero no con el procedimiento de la inseminación en sí mismo.
De hecho, una vez que se logra el embarazo a través de una inseminación artificial, su evolución, los riesgos y el seguimiento médico son exactamente los mismos que los de cualquier embarazo espontáneo.
Puedes leer el artículo completo en: ¿Qué riesgos o consecuencias puede tener la inseminación artificial? ( 306).

Silvia Azaña Gutiérrez
Graduada en Biología Sanitaria por la Universidad de Alcalá y especializada en Genética Clínica por la misma universidad. Máster en Biotecnología de la Reproducción Humana Asistida por la Universidad de Valencia en colaboración con el Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI).
Número de colegiada: 3435-CV