Las técnicas de selección espermática y posterior microinyección, como pueden ser IMSI y/o PICSI, no han demostrado ninguna superioridad a la técnica habitual de ICSI. Por esto, en la actualidad no está recomendado su uso en la práctica clínica rutinaria.
La técnica PICSI, que por sus siglas en ingles (Physiological Intracytoplasmic Sperm Injection) quiere decir “ICSI Fisiológica”. El procedimiento se fundamenta en intentar seleccionar un espermatozoide fisiológicamente apto para fecundar un ovocito y permitir un normal desarrollo embrionario, para lo cual la selección se hace exponiendo a los espermatozoides a sustancias similares a las que se encontraran en la superficie del ovocito y valorar su compatibilidad. Sin embargo, no se ha demostrado que su uso permita tener mejores resultados y añade un paso mas al proceso de ICSI, lo cual podría, incluso, ir en detrimento de la técnica, además de que la exposición a los espermatozoides a sustancias exógenas podría condicionar resultados no deseados y no siempre exentos de riesgo.

La PICSI no ha sido la única técnica utilizada para intentar aumentar el rendimiento de la ICSI, sino que ha habido otras. Cabe destacar la técnica IMSI, por sus siglas en ingles: Intracytoplasmic Morphologically Selected Sperm Injection, también conocida como “Super-ICSI”, en la que se utilizaba un microscopio de gran aumento (6.000 X), para seleccionar un espermatozoide morfológicamente perfecto. Sin embargo, al no demostrarse una superioridad sobre la ICSI clásica y teniendo en cuenta los altos costes que supone su aplicación, en la actualidad se encuentra en desuso.
