La probabilidad de que a partir de los 45 años se produzca un embarazo y de que este se desarrolle con normalidad y no se interrumpa durante las primeras semanas de gestación es una probabilidad baja.
Sabemos que la reserva ovárica de las mujeres, es decir, la cantidad de óvulos que tienen los ovarios de una mujer en un momento concreto, disminuye a medida que pasan los años. Como norma general, la reserva de los ovarios de una mujer empieza a disminuir de manera considerable a partir de los 35 años y de forma bastante acusada cuando cumplimos los 40 años de edad.

A parte de la reserva ovárica, es importante también que hablemos sobre la calidad ovocitaria. La calidad de los óvulos, entendida como la probabilidad que tiene cada óvulo de fecundar correctamente y de dar lugar a un embrión sano, depende de muchos factores, entre ellos la edad. Sabemos que la calidad ovocitaria condicionará el desarrollo de un embrión sano. El hecho de que un óvulo, al igual que un espermatozoide, pueda aportar una carga cromosómica errónea en el momento de la fecundación, supondrá que el “libro de instrucciones” que tendrá el embrión generado para sobrevivir sea también erróneo, aumentando el riesgo de fallo de implantación y de aborto de primer trimestre.
Por suerte, a día de hoy contamos con tratamientos de reproducción asistida como la fecundación in vitro con óvulos de donante (ovodonación). Esta oportunidad nos permite sin duda transformar esta probabilidad baja de embarazo evolutivo en pacientes con más edad en una probabilidad notablemente más alta.
