Sí, es completamente posible perder a uno de los fetos durante un embarazo múltiple. En el ámbito médico, este fenómeno se conoce como el síndrome del gemelo evanescente (o síndrome del gemelo desaparecido).
Por lo general, este síndrome se identifica durante las ecografías rutinarias del primer trimestre. El especialista notará que uno de los embriones tiene un tamaño inferior al esperado, carece de latido cardíaco o, simplemente, ya no es visible en el saco gestacional.
Cuando un feto interrumpe su desarrollo en una etapa temprana, el propio cuerpo de la madre (los tejidos del útero o la placenta) se encarga de reabsorberlo de forma natural. Este proceso es silencioso y, en la mayoría de los casos, no genera complicaciones médicas para la mujer embarazada.
El desarrollo del feto restante continúa con total normalidad. La pérdida prematura de su mellizo no supone un riesgo añadido ni afecta a su viabilidad, por lo que el embarazo puede seguir su curso sano y seguro.
