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¿Funciona realmente el PRP para mejorar los resultados en los tratamientos de fertilidad?

Por Dr. Adolfo De Prados Alonso (ginecólogo en Equipo Juana Crespo).
Última actualización: 07/08/2026

En los últimos años, el plasma rico en plaquetas (PRP), también conocido en algunas de sus formulaciones como plasma rico en factores de crecimiento (PRGF), se ha convertido en una de las terapias más comentadas dentro de la medicina reproductiva. Cada vez son más las pacientes que llegan a consulta preguntando si este tratamiento puede mejorar la calidad de sus óvulos, aumentar el grosor del endometrio o incrementar sus posibilidades de conseguir un embarazo.

La respuesta, como ocurre con muchas innovaciones en medicina, no es un simple sí o no.

La evidencia científica disponible es prometedora, especialmente en determinados perfiles de pacientes, pero todavía existen preguntas por responder. Lo importante es entender qué puede aportar realmente esta terapia, cuáles son sus limitaciones y en qué situaciones puede tener un papel dentro de un tratamiento de reproducción asistida personalizado.

¿Qué es el PRP?

El PRP es un preparado biológico obtenido a partir de la sangre de la propia paciente. Tras extraer una pequeña muestra, esta se procesa mediante centrifugación para concentrar las plaquetas, unas células que, además de participar en la coagulación, contienen numerosos factores de crecimiento y moléculas bioactivas implicadas en la reparación y la regeneración de los tejidos.

Entre estas moléculas destacan el PDGF (Platelet-Derived Growth Factor), el VEGF (Vascular Endothelial Growth Factor), el TGF-β (Transforming Growth Factor Beta), el EGF (Epidermal Growth Factor) y el IGF-1 (Insulin-like Growth Factor-1), todos ellos relacionados con procesos de angiogénesis, proliferación celular, remodelado tisular y cicatrización.

Precisamente estas propiedades han convertido al PRP en una herramienta ampliamente utilizada desde hace años en traumatología, cirugía maxilofacial, medicina deportiva, dermatología y cirugía plástica. Su incorporación a la reproducción asistida surgió con la hipótesis de que estos mismos factores podrían favorecer la regeneración del tejido endometrial o estimular la actividad ovárica residual en determinadas pacientes.

¿Para qué se utiliza en reproducción asistida?

Actualmente, las principales aplicaciones clínicas del PRP en fertilidad son cuatro:

  • Endometrio fino o refractario.
  • Fallo repetido de implantación o abortos de repetición.
  • Síndrome de Asherman o lesiones endometriales.
  • Mala calidad ovocitaria.

Aunque todas ellas comparten un mismo objetivo —mejorar las posibilidades de embarazo—, la evidencia científica no es igual de sólida para cada indicación.

PRP y endometrio: donde existe la mayor evidencia

La indicación mejor estudiada es el tratamiento del endometrio fino.

Para que un embrión pueda implantarse correctamente, el endometrio debe alcanzar unas condiciones adecuadas de grosor, vascularización y receptividad. En algunas mujeres, incluso tras administrar estrógenos y otros tratamientos convencionales, el endometrio continúa siendo insuficiente para realizar una transferencia embrionaria.

Diversos ensayos clínicos y metaanálisis publicados en los últimos años han mostrado que la administración de PRP puede aumentar significativamente el grosor endometrial y mejorar las tasas de embarazo clínico en mujeres con endometrio refractario.

La explicación biológica resulta coherente. Los factores de crecimiento liberados por las plaquetas estimulan la formación de nuevos vasos sanguíneos, favorecen la proliferación celular y promueven un ambiente inflamatorio controlado que participa en la regeneración del tejido endometrial.

¿Puede mejorar la función del ovario?

Probablemente sea la aplicación que más titulares ha generado en los últimos años.

El denominado "rejuvenecimiento ovárico" mediante PRP ha despertado enormes expectativas, especialmente entre mujeres con baja reserva ovárica, insuficiencia ovárica precoz o edad reproductiva avanzada.
El objetivo no es crear nuevos ovocitos —algo que actualmente no ha podido demostrarse—, sino estimular la actividad de los folículos residuales presentes en el ovario y mejorar la calidad de los ovocitos que van a crecer.

Algunos estudios piloto han descrito aumentos discretos de la hormona antimülleriana (AMH), un incremento del recuento de folículos antrales y una mayor recuperación de ovocitos durante los ciclos posteriores al tratamiento. También se han publicado casos de embarazos espontáneos y mediante Fecundación In Vitro en pacientes con muy mal pronóstico reproductivo.

La mayoría de los estudios incluyen un número reducido de pacientes, utilizan protocolos muy diferentes de obtención del PRP y presentan una importante heterogeneidad metodológica, cosa que hace difícil tener evidencia científica sólida.

Por este motivo, tanto la ESHRE (European Society of Human Reproduction and Embryology) como la ASRM (American Society for Reproductive Medicine) consideran el PRP intraovárico una técnica prometedora, aunque todavía experimental.

La importancia de la experiencia clínica

Uno de los aspectos que más ha evolucionado durante los últimos años es la forma de aplicar esta terapia.

Los primeros trabajos utilizaban el PRP como un tratamiento aislado. Sin embargo, la investigación ha demostrado que los mejores resultados probablemente se obtienen cuando forma parte de una estrategia más amplia y personalizada.

La aproximación no consiste únicamente en administrar PRGF, sino en integrar diferentes estrategias de medicina regenerativa, optimizar el momento de aplicación y personalizar cada tratamiento según las características clínicas de la paciente.

Esta filosofía refleja la tendencia actual de la reproducción asistida: abandonar los tratamientos estandarizados y avanzar hacia una medicina de precisión, en la que cada intervención se adapta a las necesidades biológicas de cada mujer.

¿Es un tratamiento para todas las pacientes?

La respuesta es no.

El PRP no aumenta la fertilidad de mujeres sanas, no sustituye una estimulación ovárica correctamente diseñada, ni puede revertir completamente el impacto que la edad tiene sobre la calidad genética de los ovocitos.

Su principal valor reside en ofrecer una alternativa adicional a pacientes con pocas opciones terapéuticas, especialmente cuando los tratamientos convencionales no han conseguido los resultados esperados.

Por ello, antes de indicar esta técnica es imprescindible realizar un estudio completo de la pareja, identificar la causa de la infertilidad y valorar si existe una base biológica que justifique su utilización.

Mirando hacia el futuro

La medicina regenerativa representa una de las áreas de mayor crecimiento dentro de la reproducción asistida. Además del PRP, actualmente se investigan nuevas estrategias basadas en células madre, exosomas, factores de crecimiento recombinantes y terapias dirigidas a mejorar la comunicación entre el ovario, el endometrio y el embrión.

Es probable que, durante los próximos años, dispongamos de estudios de mayor calidad que permitan definir con precisión qué pacientes obtienen un beneficio real y cuáles son los protocolos más eficaces.

Mientras tanto, el PRP debe entenderse como una herramienta complementaria respaldada por una base biológica sólida y unos resultados clínicos prometedores, pero cuya utilización debe realizarse siempre bajo criterios científicos y dentro de un tratamiento individualizado.

En reproducción asistida, no existen soluciones universales. Cada paciente presenta unas circunstancias únicas y, precisamente por ello, los mejores resultados se alcanzan cuando la innovación va acompañada de experiencia clínica, investigación rigurosa y una medicina verdaderamente personalizada. Esa combinación es la que está permitiendo ampliar las opciones de tratamiento para mujeres que hace apenas unos años tenían muy pocas alternativas para cumplir su deseo de ser madres.

No eres un porcentaje estadístico, eres un caso único.

Las tasas de éxito que publican las clínicas son medias. La tuya depende de tu edad, tu reserva ovárica, del tratamiento que elijas y de si hay endometriosis, SOP o factor masculino.

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Dr.  Adolfo  De Prados Alonso
Dr. Adolfo De Prados Alonso
Ginecólogo en Equipo Juana Crespo
El Dr. Adolfo de Prados estudió Medicina y Cirugía en la Universidad de Valencia y seguidamente se especializó en Ginecología y Obstetricia. El doctor ha realizado estancias formativas por España y ha estudiado diversos cursos de especialización. El Dr. de Prados tiene en una larga trayectoria en el campo de la medicina reproductiva y ha participado en diferentes congresos y sociedades científicas.
Número de colegiado: 464623286
Ginecólogo. El Dr. Adolfo de Prados estudió Medicina y Cirugía en la Universidad de Valencia y seguidamente se especializó en Ginecología y Obstetricia. El doctor ha realizado estancias formativas por España y ha estudiado diversos cursos de especialización. El Dr. de Prados tiene en una larga trayectoria en el campo de la medicina reproductiva y ha participado en diferentes congresos y sociedades científicas. Número de colegiado: 464623286.