Sí, es posible. El estado de ánimo de la madre puede influir en el bebé, provocando que se muestre más irritable. Por ello, es fundamental que la madre no se quede siempre sola con el bebé. La atención y el cariño de otra persona cercana contribuyen a que el bebé se sienta más tranquilo y seguro.
La lactancia materna también juega un papel importante para mitigar los efectos de la depresión materna sobre el bebé. Dado que puede resultar difícil amamantar cuando la madre tiene la autoestima baja, es recomendable considerar tratamientos antidepresivos que sean compatibles con la lactancia.
Puedes leer el artículo completo en: La depresión posparto: causas, síntomas y tratamiento ( 103).

Marta Barranquero Gómez
Graduada en Bioquímica y Ciencias Biomédicas por la Universidad de Valencia (UV) y especializada en Reproducción Asistida por la Universidad de Alcalá de Henares (UAH) en colaboración con Ginefiv y en Genética Clínica por la Universidad de Alcalá de Henares (UAH).
Número de colegiada: 3316-CV