Silvia Azaña, embrióloga en Reproducción Asistida ORG, nos cuenta en este vídeo cuándo tiene sentido plantearse una transferencia de embriones congelados:
En un ciclo menstrual habitual, lo más común es que solamente se desarrolle un folículo ovárico que libera un óvulo con la ovulación. Por eso, en los tratamientos de fecundación in vitro se realiza una estimulación hormonal para poder obtener un número mayor de óvulos. Esto quiere decir que, gracias a la estimulación ovárica, más de un folículo ovárico alcanzará el estadio final de maduración a diferencia de lo que ocurre de manera natural.
A pesar de que de esta manera se consigue aumentar las probabilidades de éxito de estas técnicas, la estimulación también puede tener efectos perjudiciales sobre el endometrio, la capa que recubre la cavidad uterina, afectando negativamente a la implantación embrionaria en los ciclos en fresco.
Por eso el endometrio puede estar más receptivo en las transferencias de embriones congelados que en las de los ciclos en fresco, ya que ha tenido al menos todo un ciclo menstrual para recuperarse de los efectos de la estimulación hormonal.
Además, puede haber otras causas médicas, como riesgo de síndrome de hiperestimulación ovárica, por las que recomienden la congelación de los embriones para transferir en un ciclo posterior.
Hasta hace relativamente poco tiempo, la congelación lenta era el método que se utilizaba para criopreservar los embriones en los tratamientos de reproducción asistida y los resultados obtenidos eran limitados.
En la actualidad, los embriones son criopreservados mediante la técnica de vitrificación, que consiste en congelar los embriones de manera ultrarrápida. A través de este procedimiento se consiguen unas tasas de supervivencia muy elevadas (90-95 %), debido a que se minimizan los daños que sufren los embriones en el proceso de congelación. Por tanto, estos avances en la criopreservación permiten vitrificar los embriones sin comprometer las tasas de éxito e incluso mejorándolas.
