Los cuidados básicos son los mismos que en un embarazo a los 20 o a los 30. Comer muy sano, mantenerse activa, tomar las vitaminas recomendadas como el ácido fólico y, por supuesto, decir adiós al tabaco y al alcohol.
Sin embargo, a partir de esta edad hay más riesgo de hipertensión o de desarrollar diabetes gestacional. Por eso, tu ginecólogo llevará un control más exhaustivo de tu peso y tu presión arterial. Además, es muy probable que te recomienden pruebas específicas como el test prenatal en sangre materna para descartar posibles anomalías genéticas de manera temprana.
Puedes leer el artículo completo en: Ser madre a partir de los 40 años: posibilidades y riesgos ( 198).

Silvia Azaña Gutiérrez
Graduada en Biología Sanitaria por la Universidad de Alcalá y especializada en Genética Clínica por la misma universidad. Máster en Biotecnología de la Reproducción Humana Asistida por la Universidad de Valencia en colaboración con el Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI).
Número de colegiada: 3435-CV