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¿Qué probabilidad de éxito presenta la FIV con una elevada fragmentación del ADN espermático?

Por Lucía Fernández Lejarza (directora de laboratorio y embrióloga en Vida Recoletas Salud Pamplona).
Última actualización: 18/02/2026

La fragmentación del ADN espermático se refiere a la presencia de roturas en el material genético del espermatozoide. Estas alteraciones pueden deberse a múltiples causas: estrés oxidativo, varicocele, edad paterna avanzada, infecciones, fiebre, tóxicos, algunos medicamentos, tabaquismo o incluso los mismos procesos de laboratorio. Se evalúa mediante técnicas como TUNEL, SCSA, Comet o SCD, y los puntos de corte pueden variar según el método empleado.

La fragmentación espermática es uno de los factores masculinos que más interés ha despertado en los últimos años dentro de la reproducción asistida. Cada vez se solicita con más frecuencia su análisis, especialmente en casos de fallos repetidos de implantación, abortos de repetición o baja calidad embrionaria. ¿Pero hasta qué punto una fragmentación elevada compromete el éxito de la fecundación in vitro?

Una elevada fragmentación del ADN no suele impedir la fecundación del ovocito. Sin embargo, sí puede afectar a las etapas posteriores del desarrollo embrionario.

Los principales efectos descritos de la fragmentación espermática son:

  • Menor tasa de embriones de buena calidad y bloqueo embrionario.
  • Disminución de la tasa de blastocisto.
  • Menor tasa de implantación.
  • Mayor riesgo de aborto temprano.
Imagen: Efectos de la elevada fragmentación espermática

En términos generales, distintos estudios han observado que las tasas de embarazo clínico pueden reducirse cuando el DFI es elevado, aumentándose también la tasa de aborto espontáneo. Esto dependerá en parte, del porcentaje de espermatozoides con fragmentación del ADN. No obstante, este impacto no es absoluto ni uniforme. Y la tasa de éxito va a depender de muchos factores.

Un aspecto fundamental es la capacidad del ovocito para reparar el ADN espermático dañado. Ovocitos de buena calidad, habitualmente procedentes de mujeres jóvenes o de donación, pueden compensar parcialmente una fragmentación elevada, mejorando el pronóstico.

Por ello, el impacto de la fragmentación alterada es mayor en mujeres de edad materna avanzada cuyos ovocitos pueden tener menor capacidad reparadora.

La pregunta es, ¿puede mejorarse el pronóstico? Hoy en día existen estrategias que pueden aumentar las probabilidades de éxito incluso con fragmentación elevada, como:

  • Selección espermática con microfluidos e ICSI.
  • Uso de espermatozoides testiculares en casos seleccionados.
  • Tratamiento de factores corregibles (varicocele, infecciones, antioxidantes, hábitos de vida…).
Imagen: Opciones para seleccionar espermatozoides

Gracias a estas medidas, muchas parejas con fragmentación elevada consiguen embarazo evolutivo, especialmente cuando el abordaje es individualizado.

Por lo tanto, una elevada fragmentación del ADN espermático reduce las probabilidades de éxito de la FIV, sobre todo en términos de desarrollo embrionario, implantación y mantenimiento del embarazo. Sin embargo, no supone una contraindicación absoluta para la reproducción asistida.

El pronóstico depende de múltiples factores: nivel de fragmentación, edad y calidad ovocitaria, técnica empleada y estrategias de selección espermática. Con un diagnóstico adecuado y un enfoque personalizado, las posibilidades de éxito siguen siendo reales.

No eres un porcentaje estadístico, eres un caso único.

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Puedes leer el artículo completo en: Fragmentación del ADN espermático y su implicación en la fertilidad ( 144).
 Lucía  Fernández Lejarza
Lucía Fernández Lejarza
Directora de laboratorio y embrióloga en Vida Recoletas Salud Pamplona
Lucía Fernández estudió biología en la Universidad del País Vasco y se especializó en Reproducción Asistida y Genética por la Universidad de Alcalá de Henares en colaboración con la clínica Ginefiv y el Hospital Ramón y Cajal de Madrid.
Número de colegiada: 2135
Directora de laboratorio y embrióloga. Lucía Fernández estudió biología en la Universidad del País Vasco y se especializó en Reproducción Asistida y Genética por la Universidad de Alcalá de Henares en colaboración con la clínica Ginefiv y el Hospital Ramón y Cajal de Madrid. Número de colegiada: 2135 .