Silvia Azaña, embrióloga en Reproducción Asistida ORG, nos cuenta en este vídeo cómo se puede abordar el fallo de implantación:
Habría diferentes maneras de abordar un fallo de implantación embrionaria.
Una de ellas sería el cultivo largo a blastocisto.
Llevar el cultivo embrionario a blastocisto, es decir, día 5 o día 6 en lugar de a día 3, permite realizar una mejor selección embrionaria. Además, como la transferencia al útero se realizará en día 5 o día 6, habrá una mejor sincronización embrión-endometrio.
Por otro lado, estaría el test genético preimplantacional (PGT).
Y es que hoy en día es posible seleccionar en el laboratorio los embriones sanos sin alteraciones genéticas gracias al uso del diagnóstico genético preimplantacional (DGP), ahora conocido como test genético preimplantacional (PGT).
Esta técnica complementaria consiste en el análisis genético del embrión a partir de una biopsia embrionaria sin que esto afecta a su desarrollo.
Por otro lado, para las mujeres que padecen trombofilia o algún trastorno que favorezca la coagulación sanguínea, podría estar indicado un tratamiento con heparina. Este debe llevarse a cabo incluso desde antes del embarazo hasta unas semanas después del nacimiento del bebé.
En cuanto al test ERA, es una prueba que permite estudiar la expresión de un conjunto de genes estrechamente relacionados con el estado del endometrio.
El test ERA proporciona información de la receptividad del endometrio en el momento en que se realiza la biopsia endometrial para su análisis.
Una vez realizada la biopsia del endometrio, se analiza su perfil genético de receptividad o no receptividad. Según los resultados, se valorará si hay desplazamiento de la ventana de implantación. Por tanto, existen dos posibilidades:
- Endometrio no receptivo. La ventana de implantación está desplazada y habría que transferir cuando el endometrio esté receptivo.
- Y endometrio receptivo. Es el momento idóneo para la transferencia de los embriones, que se realizará en un ciclo posterior, pero en las mismas condiciones en las que se obtuvo la biopsia endometrial.También podría valorarse la eclosión asistida o assisted hatching. Consiste en la realización de un pequeño orificio en la zona pelúcida del embrión. Habitualmente, se realiza mediante láser y facilitaría su salida cuando el embrión se expande.
Esto podría resultar eficaz para favorecer la implantación de aquellos embriones con una zona pelúcida engrosada o elongada.
La donación de óvulos podría ser una buena opción ante fallos de implantación repetidos cuando se transfieren embriones a un útero y endometrio normales.
Y es que los embriones cuando se utilizan óvulos de donante suelen ser de buena calidad. Por ello, la FIV con óvulos de donante tiene elevadas tasas de éxito, aunque también es importante tener en cuenta la calidad seminal y las características del endometrio de la mujer receptora en el momento de la transferencia embrionaria.
Por otra parte, si el varón es diagnosticado de factor masculino severo, también podría influir en la implantación del embrión. Por ello, en estos casos, podría ser recomendable recurrir a una FIV con donación de semen.
