El diagnóstico genético preimplantacional (DGP) es considerada una técnica complementaria a la fecundación in vitro (FIV), ya que sobre una inseminación artificial (IA) no es posible. Lo más habitual es hacer el DGP utilizando embriones en día 3 o en día 5 de desarrollo. De este modo, al tomar una célula del embrión cuando contiene 8 células (si se realiza en día 3) no afecta a su viabilidad.
Los resultados del DGP informarán acerca de qué embriones están sanos, es decir, no presentan alteraciones genéticas y qué embriones están enfermos. De los embriones sanos genéticamente se seleccionará el mejor para transferirlo y el resto se vitrificarán para futuras transferencias. En cambio, los embriones alterados genéticamente son descartados y no se pueden transferir.