Ginemed Bilbao responde a nuestros lectores
Actualmente, se evalúa el desarrollo en función, sobre todo, de dos criterios. El conjunto entre la morfología y la cinética es cómo se puede evaluar el desarrollo embrionario.
Fundamentalmente existen tres, porque el desarrollo embrionario va desde que el ovocito está fecundado hasta que, cinco o seis días después, ese ovocito que era fecundado ahora mismo es un blastocisto.
Actualmente, lo que utilizamos son los criterios de ASEBIR.
En día tres, lo que se evalúa es que los pronúcleos estén alrededor de las 17 horas (utilizando los dos criterios de morfología y cinética); que en el día dos (que son las 44 horas) ese embrión ya se haya dividido a cuatro células, es decir, de una ha pasado a dos y esas dos, a su vez, se han vuelto a dividir a cuatro células; y, en el día tres (que son las 67 horas) ese embrión, esas cuatro células, se hayan vuelto a dividir, a su vez, a ocho células (que sería como una especie de mora, pero de ocho células dentro).
La calidad del embrión en día 5 se evalúa como se ha hecho hasta día 3 más, luego, cómo ha ido ese embrión del día 3 al día 4 y del día 4 a día 5-6, que ese embrión ya esté en uno de los cuatro estadios del blastocisto: cavitando, cavitado, expandido o haciendo hatching.
Actualmente, la Ley de Reproducción Asistida te da la opción de cuatro destinos.
Uno sería el uso propio, el mantenerlos porque los vas a usar en un futuro.
Otro destino sería el donarlos a la ciencia, siempre que haya un proyecto científico para poder donarlos.
Otro destino es donarlos otras parejas, siempre que se cumplan los criterios para poder donar los embriones, que no siempre es posible.
Por último, lo que se puede es destruirlos, pero para esto se necesitan dos informes de dos profesionales externos al centro que desaconsejen un embarazo. Ahí sí dejaría la ley poder destruirlos, porque la mujer no los va a poder usar.
Aunque en día 2 del desarrollo podemos conseguir embarazo transfiriendo esos embriones, es cierto que los embriones a medida que evolucionan van a tener mayores probabilidades de éxito, siendo lo óptimo transferir embriones en fase de blastocisto. Transferir embriones más evolucionados tiene varias ventajas. Por un lado, es lo más fisiológico, ya que en un embarazo natural el embrión llega hasta el útero cuando está en esa fase de blasto. Además, el hecho de esperar más días hasta la transferencia nos va a permitir hacer una selección natural de los embriones que se van a ir perdiendo a lo largo del ciclo. Todo ello hace que las probabilidades de éxito por transferencia aumenten cuando mayor sea la evolución de ese embrión.
La doctora Marina González, directora médica de Ginemed Bilbao, nos cuenta que:
Cuando vamos a hacer una transferencia embrionaria, bien sea de embriones en fresco o bien sea de embriones vitrificados, buscamos que el endometrio tenga un aspecto y un grosor óptimos. Por lo tanto, si en la ecografía encontramos un endometrio que no cumple esos criterios, deberíamos plantearnos cancelar la transferencia. En el caso de mujeres que de manera repetida tengamos que cancelar la transferencia, habrá que valorar de manera individual si ese endometrio nos parece lo suficientemente adecuado o no para poder realizar la transferencia embrionaria.
La doctora Marina González, directora médica en Ginemed Bilbao, nos responde en el siguiente vídeo:
El número de controles a realizar es variable, aunque lo más habitual es realizar entre dos y tres controles a lo largo de la estimulación. El primer control lo solemos realizar después de 4-5 días de medicación y a partir de ahí se programan los controles cada 48-72 horas hasta que llegamos a tener unos folículos de entre 18-20 mm, que sería el momento óptimo para hacer la descarga de ovulación y programar la punción.
Tal y como nos cuenta la Dra. Marina González,
Durante la preparación endometrial, realmente no es necesario administrar ninguna medicación por vía subcutánea. Podemos realizar la preparación de diferentes modos: en ciclo natural, ciclo natural modificado o ciclo sustituido.
La Dra. Marina González Tejedor, de Ginemed Bilbao, nos responde si es posible que la ventana de implantación se desplace:
Después de un embarazo o después de una intervención quirúrgica, podemos encontrarnos con una ventana de la implantación que se haya desplazado, que sea diferente a las previas.
También, como consecuencia del paso del tiempo, por la variación en la durabilidad del ciclo, podemos encontrar que, a lo largo de la vida de una mujer, esa ventana de implantación se haya desplazado.
En realidad, la ventana de la implantación debemos tomarla como un periodo de tiempo en el cual las probabilidades de embarazo son las óptimas, que dura ente 2 y 5 días y que puede ser variable a lo largo de la vida de la mujer.