M.Eugenia
Si estáis buscando tener hijos/as y estáis en vuestra última oportunidad, no recomiendo acudir a esta clínica.
Comparto mi experiencia con la intención de ayudar a otras familias que, como nosotros, llegamos con ilusión y confianza.
Tras dos transferencias mediante ovodonación, los resultados fueron negativos: en la primera no se logró embarazo y en la segunda se produjo un embarazo anembrionario. Esto supuso una pérdida económica superior a 15.000 € y un importante impacto emocional.
A pesar de haber entregado todo mi historial médico, no se tuvo en cuenta la medicación que previamente había funcionado en mi caso en el Hospital La Fe. Durante el proceso se realizaron algunas pruebas (test genético a mi marido e histeroscopia en mi caso), pero no se hizo DGP en los embriones y ya sé que no es lo que se hace por protocolo, pero cuando se necesita mejorar las probabilidades porque la futura mami ya tiene 40 años, debería hacerse.
Tras el embarazo anembrionario, las pruebas posteriores confirmaron la causa más frecuente en estos casos: alteraciones cromosómicas. Este resultado pone en cuestión las decisiones clínicas adoptadas durante el proceso.
Cuando acudí posteriormente en busca de explicaciones médicas, el trato recibido fue inadecuado y carente de empatía en un contexto delicado. Además, mis informes se encontraban en recepción, lo que refleja una preocupante falta de cuidado en la revisión de la documentación.
En un proceso como este, donde las decisiones tienen un impacto vital, considero imprescindible una revisión individualizada del caso y un abordaje clínico integral. En nuestra experiencia, estos aspectos no se cumplieron.